Las pruebas de contrarreloj en el ciclismo de ruta: Aspectos Biomecánicos

 

Las pruebas de contrarreloj son etapas específicas del ciclismo de ruta donde los ciclistas utilizan bicicletas de geometría y características diferentes a las bicicletas de ruta o carretera que se han comentado en apartados anteriores (Figura-1). Generalmente, en una bicicleta de contrarreloj tiene un mayor ángulo del tubo del sillín (Ats2), lo que afecta a la altura (Hs) y el retroceso del sillín utilizado por el ciclista (Rs); además, la diferencia de alturas sillín-manillar (h) y la longitud entre la punta del sillín y la potencia (Sc) también suelen ser mayores. Otros aspectos diferenciales muy importantes de este tipo de bicicletas tienen que ver con el intento de disminuir la resistencia que ciclista+bicicleta ofrecen al aire, y son: los tubos del cuadro y del sillín son más planos y alargados; utilizan un manillar diferente, llamado "manillar de triatlón", que permite al ciclista tumbarse más sobre la bicicleta; las ruedas convencionales de radios (Figura-1, izquierda) se cambian por ruedas lenticulares y de perfil alto (Figura-1, derecha), y a veces también por ruedas de 3 ó 4 bastones.

Las pruebas de contrarreloj pueden clasificarse básicamente como pruebas de contrarreloj individual (CRI), por equipos (CRE) y crono-escaladas (CRI-E) (Figura-2). A su vez, las pruebas de contrarreloj individual podrían clasificarse en función de su distancia (es muy difícil establecer una clasificación uniforme), distinguiendo entre los prólogos ó contrarreloj cortas (< 10 km), contrarreloj medias (< 30 km) y contrarreloj largas (> 30 km), lo cual va a conllevar pequeñas modificaciones en la postura y/o material utilizado por el ciclista. Las pruebas de contrarreloj individual y contrarreloj por equipos suelen diferir entre sí porque en estas últimas el componente táctico es más importante (ubicación de los ciclistas en el grupo, alternancia de los relevos, ritmo y distancia entre los ciclistas, abandono de ciclistas antes de llegar a meta, etc.). No obstante, en lo que afecta a la postura sobre la bicicleta y la geometría de la misma, ambas pruebas presentas bastantes similitudes. Destacar que la distancia de las etapas de contrarreloj por equipos ha disminuido mucho en los últimos años, ya que cuando antes éstas sobrepasaban los 60 km (ej. Tours de Francia 94-95 y 05), pareciéndose mucho a las contrarreloj de larga distancia, hoy día apenas alcanzan los 40 km (ej. Giro de Italia 06 y Tour de Francia 09), o incluso son de distancias muy inferiores (ej. 7-8 km en las Vueltas a España 06 y 08; 20-25 km en los Giros de Italia 07-09), lo que se asemeja al esfuerzo de las contrarreloj de media y corta distancia, respectivamente. Esto se ha debido a que las diferencias entre los equipos en las contrarreloj por equipos de larga distancia eran muy grandes, quedando bastante decantada la clasificación general individual. Durante un tiempo se optó por asignar una diferencia máxima de 5 minutos respecto al mejor equipo en esta prueba, independientemente del tiempo perdido por el resto equipos, pero esta medida resultaba bastante injusta, motivo por el cual se decidió disminuir la distancia de las contrarreloj por equipos. Por su parte, las pruebas de contrarreloj individual y crono-escalada son muy parecidas en cuanto a lo que se refiere al esfuerzo del ciclista, ya que está condicionado principalmente por la duración de la etapa, pero a veces la configuración de la bicicleta cambia o debería cambiar bastante, como se comentará más adelante, llegando incluso a poder utilizar bicicletas de carretera en vez de bicicletas de contrarreloj.


En este apartado nos centraremos fundamentalmente en las pruebas de contrarreloj individual y crono-escalada, y no en las contrarreloj por equipos, ya que la mayoría de los aspectos que comentaremos para las primeras son extrapolables a estas últimas. Resaltar que las contrarreloj por equipos son menos frecuentes en número, porque no suelen incluirse en las vueltas de corta (5 días) y media duración (7-9 días), que son la mayoría de las vueltas por etapas, y sí en vueltas de larga duración (21 días). Sin embargo, de las tres vueltas de 21 días más importantes sólo el Giro de Italia la ha mantenido en sus últimas ediciones, mientras que el Tour de Francia no lo hacía desde 2005, y la Vuelta a España lo ha hecho alternativamente (años 2004, 2006 y 2008). Por el contrario, la importancia de las pruebas de contrarreloj individual y crono-escaladas ha ido creciendo a lo largo de las últimas dos décadas, y cada vez es más frecuente encontrarlas dentro de las vueltas de 5, 7-9 y 21 días, dependiendo en buena parte la clasificación general final de los ciclistas de su rendimiento en estas pruebas. De esta forma, una Vuelta de 5 días suele incluir 1 etapa de estas características en sus itinerarios (ej. País Vasco, Asturias, Murcia, etc.), mientras que una Vuelta de 7-9 días suele incluir 2 etapas (Tirreno-Adriático, Dauphine Liberé, Suiza, etc.), y una Vuelta de 21 días suele incluir 2-4 etapas (Tour de Francia, Vuelta a España y Giro de Italia), dependiendo del número total de pruebas de contrarreloj y de que haya o no programada una contrarreloj por equipos.

La mayoría de los estudios sobre la importancia de las pruebas de contrarreloj individual en la clasificación final de una vuelta por etapas coinciden en poner el ejemplo de lo acontecido entre Greg Lemond y Laurent Fignon en el Tour de Francia de 1989 (Figura-3, izquierda). Antes de la última etapa (CRI 25 km) Fignon aventajaba a Lemond en 50 s, y en esa última etapa perdió 58 s y el Tour. Ejemplos similares los encontramos en la historia reciente de la Vuelta a España, cuando Oscar Sevilla perdió la edición de 2001 en la última etapa (contrarreloj individual de 38 km) en favor de Ángel Casero, después de haber sido líder las últimas 12 etapas; o cuando Aitor González ganó la edición de 2002 también en la última etapa (contrarreloj individual de 41.2 km), siendo líder de la carrera hasta ese momento Roberto Heras. Sin ir más lejos, en la historia reciente de nuestro propio equipo, Samuel Sánchez (Figura-3, derecha) consiguió el tercer puesto de la clasificación general de la Vuelta a España 2007 ganando la penúltima etapa de esta edición (contrarreloj individual de 20 km), y desbancando de ese puesto a Cadel Evans. De otra parte, el mejor ejemplo de la importancia de las crono-escaladas en el rendimiento final de una vuelta por etapas también lo encontramos en la penúltima etapa de la Vuelta a España 2003 (crono-escalada de 11.2 km), donde Roberto Heras se adjudicó esta edición al recuperar casi 2 minutos de desventaja respecto a Isidro Nozal. Al hilo de lo que se ha comentado, es muy habitual observar cómo el ganador final de una vuelta de 5 ó 7-9 días es, a su vez, ganador de una contrarreloj individual o una crono-escalada de esa misma vuelta, o en su caso ha administrado muy bien la ventaja obtenida en etapas anteriores. Esto se traduce en que un ciclista que quiere ganar una vuelta ciclista por etapas no puede permitirse el "lujo" de no rendir en este tipo de pruebas, y debe cuidar al máximo muchos de los aspectos que comentaremos a continuación.