Los efectos durante la contrareloj
El efecto que hemos comentado se observa claramente en los ciclistas durante una contrarreloj en llano (Figura-9), donde los ciclistas suelen pedalear a una potencia en torno a 5.5 W/kg (para nuestros ciclistas de ?70 kg esto supone una potencia de ?385 W), y utilizan retrocesos muy cercanos a 5 cm. También debemos recordar que la UCI limita que el retroceso no puede ser menor de 5 cm. Por ello, algunos ciclistas han tomado la determinación de cortar las puntas de los sillines (dentro del límite reglamentario, ya que debe medir entre 24 y 30 cm) para conseguir todavía un menor "retroceso funcional". Varios estudios han demostrado que un menor retroceso y, por ende, un mayor ángulo del tubo del sillín con la horizontal (Figura-2, derecha) favorecen el rendimiento en pruebas ciclistas donde la potencia de pedaleo es elevada. En este sentido debemos volver a recordar que el ángulo del tubo del sillín en una bicicleta de ruta es de ?73º, mientras que en una bicicleta de contrarreloj es de ?75º, y en una de triatlón de ?78º. En esta última especialidad, se utilizan ángulos del tubo todavía mayores porque así los triatletas (deben realizar una fase de nado, seguida de otra de ciclismo, y por último una de carrera) se fatigan menos en el cambio de la fase de ciclismo a la de carrera, debido a la gran diferencia biomecánica que existe entre el gesto de pedalear y correr.
En este párrafo pretendemos explicar cómo nosotros buscamos la altura y retroceso óptimos en posición de bicicleta de contrarreloj una vez que ya los hemos obtenido en bicicleta de ruta o carretera. Aquí tenemos 2 opciones en función de la disponibilidad de tiempo: 1-Llevar a cabo una nueva evaluación mediante goniometría dinámica de la nueva postura sobre la bici de contrarreloj; ó 2-Convertir las medidas de altura y retroceso de la bicicleta de ruta en medidas de altura y retroceso de la bicicleta de contrarreloj. La primera opción sería similar, en cuanto a la metodología, que lo que hemos comentado en apartados anteriores, sólo que utilizaríamos otros valores de referencia para las angulaciones de la cadera y el tobillo. En la segunda opción nosotros consideramos principalmente que al cambiar de una bicicleta de ruta a una bicicleta contrarreloj lo que fundamentalmente ocurre es que hay un incremento en el ángulo del tubo del sillín. La estrategia utilizada es mantener, en primera instancia, la altura del sillín, y calcular cómo va a afectar el nuevo ángulo del tubo del sillín al retroceso. Por ejemplo, si tenemos una altura de 77.8 cm y un retroceso de 8.5 cm ideales para una bicicleta de ruta (esta tiene un ángulo del tubo del sillín de 73.2º), al utilizar una bicicleta de contrarreloj mantendríamos la altura del sillín en 77.8 cm y obtendríamos un retroceso de 6.1 cm (porque esta tiene un ángulo del tubo del sillín de 75º). También se puede dar la posibilidad de que el ciclista y/o técnico decidan apurar los límites de la UCI, llevando el retroceso de 6.1 hasta 5 cm, en un intento de optimizar el rendimiento. Es entonces cuando deberíamos elevar la altura del sillín entre 0.3-0.4 cm respecto a la posición de ruta para compensar el adelanto del retroceso (de 6.1 a 5.0 cm, que son 1.1 cm, que a su vez se dividen por 1/3). Por lo tanto, 77.8 y 8.5 cm de altura y retroceso del sillín en una bicicleta de ruta pasarían a ser 78.1 y 5 cm de retroceso en una bicicleta de contrarreloj.
Como conclusión de este apartado nosotros aconsejamos realizar un análisis goniométrico dinámico (movimiento de las articulaciones durante el pedaleo) cuando sea posible para ajustar correctamente la altura y el retroceso del sillín, principalmente en ciclistas de alto nivel o que aspiran a ello, así como en aficionados que no encuentran la postura correcta en su bicicleta. Una solución intermedia pudiera ser utilizar el método de goniometría estática, ya que aproxima bastante bien la altura óptima del sillín, aunque no es capaz de dar información sobre el retroceso del sillín u otras variables de la bicicleta (longitud de la biela, etc.). No recomendamos utilizar ecuaciones antropométricas para estimar la altura del sillín, por su demostrada imprecisión. Estas ecuaciones sólo pueden sernos útiles en aquellas personas que utilizan la bicicleta pocos días a la semana y durante pocos kilómetros. De otra parte, el retroceso del sillín suele oscilar entre 6 y 9 cm para ciclistas de ruta, pudiendo utilizarse la medida de 5 cm en ciclismo de contrarreloj y triatlón. La justificación de por qué se utiliza menos retroceso en las pruebas de mayor potencia de pedaleo obedece a que en ciclismo hay que entender que algunos elementos puede favorecer el pedaleo supramáximo y perjudicar el pedaleo submáximo, y viceversa. Como la medida de retroceso es interdependiente con la altura del sillín (1 cm más de retroceso es similar a subir 0.3 cm la altura del sillín), el ajuste de altura/retroceso del sillín debe realizarse conjuntamente. Finalmente, cuando se vaya a adquirir una bicicleta de ruta, el ángulo del tubo del sillín debe tener entre 73.0-73.5º, y viene determinado en las características técnicas del cuadro de la bicicleta. En la experiencia práctica, nos hemos encontrado con varios/as ciclistas (fundamentalmente mujeres) que han utilizado ángulos mayores (en torno a 75º) en su bicicleta de ruta, no siendo recomendable para el pedaleo aeróbico o de larga duración, ya que lo hace menos eficiente y, en algunos casos, también es el responsable de problemas/lesiones en las extremidades inferiores de los/as ciclistas.
Juan García López e Igor González de Galdeano.
Laboratorio de Biomecánica. Fac de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte. Universidad de León.
Fundación Ciclista Euskadi, Euskadiko Txirrindularitza Iraskundea









