Introducción

Existen tantos mitos alrededor de la actividad física como gente que la practica. Algunos se han convertido en leyendas populares y muchas personas las difunden (desacreditándolas o considerándolas) como parte del folklore local.

Durante mucho tiempo quienes se han dedicado a trabajar en gimnasios y centros deportivos han sido jóvenes deportistas y atletas retirados sin una formación académica específica.

Afortunadamente esto ha cambiado, la profesionalización del sector y los avances en la investigación del ejercicio físico y los beneficios que aporta a la salud, han hecho que se destapen infinidad de mitos y creencias que se han demostrado falsas o sin base científica.

Mitos

A pesar de esto, todavía existen infinidad de leyendas que parecen resistir al paso del tiempo. Les contamos algunos de ellos y revelamos su verdad.

MITO 1:

"Transpirar mucho ayuda a bajar de peso, por lo que es mejor correr al mediodía, con una calza de neoprene o envuelto en papel film".

VERDAD: las calzas de neoprene o las fajas alrededor del abdomen no sólo no ayudan a bajar más rápido de peso ni a eliminar grasa, sino que generan un aumento importante de pérdida de liquido que pone en riesgo la salud. Además ¿qué es eso de andar corriendo disfrazado de matambre envuelto en papel film? La grasa no se derrite con el calor, como la manteca en el horno. Para consumir los depósitos de grasa hay que sencillamente entrenar. Consulte con su capitán de cabecera.

El peso relativamente "perdido" luego de la actividad se recupera posteriormente al beber debido a que nos hemos deshidratación. Lejos de usar accesorios térmicos, plásticos o neoprene, por el contrario, hay que utilizar ropa que permita evaporar la sudoración para que nuestro cuerpo mantenga una temperatura interna normal y preservar el agua de nuestras células. Se recomiendan telas que faciliten la evaporación del sudor tipo DRY FIT y SIEMPRE debemos mantenernos hidratados.

MITO 2:

"Para quemar grasas, el ejercicio debe durar media hora como mínimo".

VERDAD: Si bien es verdad que cuando un ejercicio como caminar, correr, nadar, etc., dura más de media hora se están utilizando fundamentalmente las grasas como fuente de energía, no solo la duración es importante, también debemos prestar atención a la intensidad con la que lo realizamos. Si salís a caminar debe ser con una marcha enérgica y si trotas que sea a buen ritmo para activar el sistema endocrino que promueve el consumo de las grasas. Recordemos además, que el ejercicio mantenido por más de media hora resulta un buen entrenamiento cardiovascular, un plus más que interesante independientemente del consumo de las grasas.

MITO 3:

"Para tener una panza chata hay que hacer abdominales bajos".

VERDAD: El consumo de las grasas depositadas en nuestro cuerpo no se puede direccionar a una zona determinada, cuando adelgazamos y engordamos lo hacemos de manera global. Las mujeres por cuestiones genéticas y hormonales acumulamos adiposidad en la zona de la cadera mientras que los hombres en el abdomen.
Las grasas localizadas no se consumen con ejercicios locales, sino que su utilización depende de la cantidad de energía que requiere el organismo, lo cual está en relación con la intensidad y el tiempo del ejercicio, por lo que el correr utilizará mucho más tejido graso del cuerpo como fuente de energía que realizar abdominales. De todas maneras sí es cierto que ejercitar los abdominales nos permitirá una mejor estabilidad de la columna para cualquier actividad física que queramos hacer, entre ellas bajar de peso.

MITO 4:

"Correr genera más celulitis en muslos y glúteos".

VERDAD: La popularmente mal denominada celulitis es una modificación del tejido celular que está por debajo de la piel, formando nódulos adiposos de grasa, agua y toxinas; debidos a trastornos del metabolismo, retención de liquido (edema), problemas de la microcirculación y acumulación de productos de desecho en la zona afectada. Sin lugar a dudas que correr no promueve el desarrollo de la celulitis, por el contrario, mejora la circulación, elimina los desechos acumulados en el organismo, fortalece los músculos, mejora la nutrición celular y elimina radicales libres. Tampoco influye sobre la celulitis el tipo de superficie por donde se corra, ya que la formación y aparición de la misma tiene otros orígenes... Acaso alguien vio una deportista con celulitis en los últimos juegos olímpicos?

MITO 5:

"El entrenamiento te hace aumentar de peso"

VERDAD: La composición corporal está determinada en grandes rasgos por el porcentaje de tejido magro y de tejido graso que posea nuestro cuerpo. A iguales volúmenes (pensemos en un Tupper lleno de grasa y uno igual lleno de músculo) el músculo pesa casi el doble que la grasa. Por tal motivo, es probable que al perder tejido adiposo con el entrenamiento y ganar algo de masa muscular, la balanza te juegue una mala pasada. No deberíamos guiarnos tanto por los kg. Seguramente la forma de tu cuerpo ha cambiado, aun cuando no veas un descenso en tu peso. Lo vas a notar en la ropa y en el cinturón!

MITO 6:

"Cuando dejas de entrenar, el músculo se convierte en grasa"

VERDAD: Cuando un deportista deja de entrenar progresivamente comienza a perder masa muscular. Y si mantiene su ingesta de calorías ahora que su gasto es menor (hacen menos ejercicio y su metabolismo basal ha disminuido al perder músculo) es posible que comience a almacenar grasa. Grasa y músculo son dos tejidos diferentes que no pueden bajo ningún concepto transformarse el uno en el otro. Si dejamos de ir al gimnasio, si dejamos de correr, el musculo mantiene el trofismo acorde con los requerimientos de la vida diaria: todo lo que no se estimula se pierde; las pérdidas se generan en períodos marcadamente más rápidos que las ganancias. La solución es mantenerse entrenado!!

MITO 7:

"El dolor después de hacer ejercicio es signo de que ha sido efectivo"

VERDAD: La sensación de dolor es un indicador personal de que uno traspasó el límite de carga que su cuerpo podía tolerar. El ejercicio físico genera a nivel del sistema nervioso central la liberación de una sustancia llamada endorfina, pariente de la morfina, que entre otras cosas, provoca sensación de placer y analgesia. Durante la actividad, los músculos aumentan su temperatura y se hacen más elásticos, por lo cual sería muy riesgoso y poco objetivo guiar la actividad acorde con las sensaciones de dolor. El riesgo de lesión es muy grande cuando se entrena al límite o más allá de este. Un plan que se ajuste a nuestras posibilidades nos garantiza trabajar con cargas adecuadas y seguras. Y bajo ningún concepto tenemos que entrenar hasta que aparezca el dolor.