A correr

 

Habiendo superado el año de entrenamientos, tras 3 años de reposo deportivo (queda más elegante que reconocer sencillamente no haber pegado ni golpe en lo que a correr se refiere), por fin me animo a defender con orgullo las cualidades de esta singular afición.

Con frecuencia explico a mis pacientes la idea de que la dotación física del ser humano invita a pensar que estamos fabricados para correr, saltar y trepar. Sobre todo ante la temerosa actitud que muestran ante el correr como ejercicio terapéutico.

En la última revista del Muy Interesante, que suelo comprar para la sala de espera, leí un artículo que comentaba como, acorde a la fisiología, el límite del Homo sapiens en las carreras de resistencia se sitúa por encima del resto de animales, en 23,4 km/h. Uendimiento muy superior al del resto de los primates, mejor preparados físicamente para acelerar en distancias cortas. Un maratoniano de élite puede mantener los 20,4 km/h durante 2 horas, mientras que un aficionado entrena a entre 11 y 15 km/h. Esta es precisamente la velocidad con la que un cuadrúpedo de un peso similar al nuestro pasaría del trote -tipo de marcha equiparable a la carrera humana- al galope, que sería su manera de esprintar.

Correr es frecuentemente menospreciado como ejercicio terapéutico, cuando curiosamente es imprescindible en casi toda reincorporación deportiva. Antes de volver a coger la raqueta, tirar a canasta o pegar patadas a un balón, es necesario comenzar por la carrera.

Otros problemas aparecen con la selección de la carrera como opción de base aeróbica. Mucha gente se anima a hacer ejercicio para adelgazar, y correr es una de las opciones más viables. Es para ellos, y en general para aquellos que aún no les ha dado por probar a correr como opción de ejercicio, para los que he decidido adjuntar la siguiente propuesta de entrenamiento.

Es un plan de entrenamiento de 6 semanas, muy progresivo, para empezar a correr. La idea es, siguiendo las sesiones descritas, conseguir en 6 semanas llegar a correr 30 minutos.

correr_en_una_semana_I

correr_en_una_semana_II

Además, y como argumento extra, os citaré los resultados de un estudio de Timothy Bussey, neurocientífico de la Universidad de Cambridge, que demostró como correr fomenta el desarrollo de nuestro cerebro.

Al parecer, potencia el crecimiento de nuevas células en el cerebro, sobre todo en las zonas relacionadas con la memoria y el aprendizaje. Bussey sugiere que ello podría tener que ver con el aumento del flujo sanguíneo o de los niveles de ciertas hormonas mientras corremos. También podría guardar relación con el descenso de los niveles del cortisol, la hormona del estrés, durante el ejercicio.

 

Es un estudio que me resultó curioso, sobre todo porque entre mis compañeros del Club de Atletismo generalmente pensábamos que eso de correr más bien nos debía secar el cerebro...

 

Fuente: http://osteonfisioterapia.blogspot.com

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