EL VENDAJE NEUROMUCULAR

El vendaje neuromuscular, también conocido como kinesiotaping o taping neuromuscular surge en Japón en los años 60 y 70. En un principio no se orientaba al mundo deportivo, sino a la recuperación de lesiones del ámbito laboral. Las bases del kinesiotaping surgen como colaboraciones entre fisioterapeutas y kinesiólogos, todo ello con una base de medicina oriental, principalmente de medicina tradicional china. Al basarse en medicinas orientales trabajan la musculatura de forma holística y energética, integrando en las funciones de la contracción del músculo también sus funciones sanguíneas, linfáticas, drenantes, nutritivas y energéticas.

A partir de los años 90 se introduce en Europa y Estados Unidos a través del ámbito deportivo, donde ha tenido su mayor auge. En la actualidad se usa en todos los deportes profesionales en muchos países, con un gran impulso en Japón, Estados Unidos, Holanda, Italia y España. El principal fundamento de los vendajes neuromusculares es la utilización de unas vendas de algodón adhesivas con el mismo peso, la misma extensibilidad y el mismo grosor de la piel humana; además alcanza rápidamente la temperatura de la epidermis. Todo esto hace que estimule los receptores intradérmicos y propioceptivos como si fuese la propia piel, pudiendo modificar la posición muscular y articular tanto externa como internamente. Las vendas no son uniformes, sino que dejan sin pegar franjas onduladas para que la piel quede libre en ellas, lo que favorece el drenaje sanguíneo y linfático y la transpiración de la piel. Las tiras de vendaje son resistentes al agua, pudiéndose emplear también en deportes acuáticos.