Dormir bien para recordar mejor

Siempre se ha escuchado que dormir antes de un examen es bueno. Si te has atiborrado de de café para estudiar la noche anterior, un buen descanso es necesario si no quieres estar estresado e impreciso. Además del obvio descanso, diversos estudios han demostrado que el dormir mejora la consolidación de la información aprendida, pero además, un nuevo estudio publicado recientemente ha demostrado que el dormir mejora la recuperación selectiva de esa información almacenada.

Para realizar dicho estudio, que se publica esta semana en la revista Journal of Neuroscience, los investigadores sometieron a los participantes a la memorización de pares de palabras (memoria declarativa), pares de imágenes (memoria visuo-espacial) o series específicas de pulsar botones (memoria motora). Después de las sesiones de aprendizaje, los participantes se sometieron a un test de destreza memorística. A continuación, el grupo fue dividido en dos: un grupo al que se le permitió dormir durante ocho horas, y otro que tuvo que permanecer despierto durante el mismo intervalo de tiempo. Dentro de cada subgrupo, a algunos de los miembros se les dijo que después iban a ser sometidos a un nuevo test de memoria, que finalmente fue realizado pasadas las ocho horas.

Los participantes que permanecieron despiertos obtuvieron unos resultados parecidos a los que habían obtenido en el primer test; de lo que se concluye que el esperar ocho horas despierto no provoca un olvido generalizado de lo que se ha aprendido, independientemente de si los participantes sabían o no que iban a ser sometidos a un nuevo test. En el grupo al que se les permitió dormir se encontraron dos tipos de resultados: los que no sabían que iban a ser sometidos a un test después de dormir, mantuvieron la misma puntuación; pero el subgrupo que sabía que iba a ser sometido a un nuevo test después de ocho horas de sueño, obtuvo unos resultados significativamente mejores, lo que sugiere que el dormir mejora la memoria, pero sobre todo cuando eres consciente de que vas a tener que utilizar la información aprendida.

Los investigadores también encontraron que la conciencia de que iban a ser sometidos a un nuevo test hizo que los participantes durmiesen de diferente manera. Para comprobar como era su sueño, a estos participantes se les gravó su actividad eléctrica cerebral mientras estaban durmiendo. Los electroencefalogramas (EEG) de los participantes fueron analizados, mostrando que los individuos que sabían que iban a ser sometidos a un examen al día siguiente pasaban más tiempo en una fase de sueño de onda lenta (fases 3 y 4 del sueño sin movimientos oculares rápidos (NMOR)), el cual es el tipo de sueño más profundo y que ha sido previamente asociado en otros estudios con una fase de consolidación de la memoria. Parece ser que el conocimiento previo de que va a ser necesario utilizar la información aprendida sugestiona de alguna manera al cerebro, el cual, para conseguir un mejor recuerdo, duerme más profundamente.

El mejorar la memoria es especialmente importante para los estudiantes, ya que tienen que adquirir una gran cantidad de conocimientos en un corto intervalo de tiempo, pero realmente es algo que afecta a todo el mundo, porque siempre es necesario recordar alguna nueva información, aprender una nueva destreza, recordar un viaje a un nuevo lugar. Los resultados obtenidos en este estudio llevado a cabo por el grupo del Dr. Jan Born del Instituto de Medicina Psicológica y Neurobiología del comportamiento de la Universidad de Tübingen (Alemania), sugieren que el hecho de tener en cuenta que en el futuro vamos a tener que utilizar los conocimientos aprendidos, mejora significativamente la consolidación de estos en nuestra memoria. Esto se consigue presumiblemente a través de un largo procesamiento de esos datos en la fase de onda lenta del sueño, lo que además, posiblemente nos permita dormir más profundamente.

Referencias

Wilhelm, I., Diekelmann, S., Molzow, I., Ayoub, A., Molle, M., & Born, J. (2011). Sleep Selectively Enhances Memory Expected to Be of Future Relevance Journal of Neuroscience, 31 (5), 1563-1569 DOI: 10.1523/JNEUROSCI.3575-10.2011