La gente feliz vive más y mejor

Desde siempre, en el imaginario público existe la idea de que la felicidad hace que la gente tenga una vida más larga y placentera. Sin embargo, hasta el momento no se han publicado evidencias convincentes de que el bienestar contribuya a la longevidad y la salud.

Recientemente, sin embargo, los psicólogos sociales Diener y Chan (1) de la Universidad de Illinois y Texas respectivamente, han reunido datos de diferentes estudios realizados utilizando distintos métodos experimentales, y concluyen que, tomados en conjunto, las referencias analizadas muestran que el bienestar (entendido como satisfacción vital, ausencia de emociones negativas, optimismo y presencia de emociones positivas) tiene un efecto causal real sobre la longevidad y la salud fisiológica.

El trabajo realizado por Diener y Chan recoge sólidas evidencias de los beneficios de la felicidad para el organismo. En su estudio hacen referencia a varios trabajos de investigación, como uno en el que se muestra un metanálisis basado en 24 estudios en el que se estima que la gente que se declara feliz vive un 14% más que las personas que expresan que son infelices. También muestran una encuesta diferente realizada a personas que viven en países industrializados, y en la que se muestra que la gente más feliz disfruta de una esperanza de vida de entre unos 7.5 a 10 años más que la gente que dice no ser feliz. Por otra parte, en este estudio también se refleja el dato de que la gente feliz tiene menos probabilidad de suicidarse y de sufrir accidentes (2) (3).

La realización de estos trabajos sobre los efectos de la felicidad se han abordado mediante la realización de estudios longitudinales, en los que se siguió a una cohorte de individuos durante un largo tiempo (que puede ser toda su vida) y en la que se midieron diferentes variables como su relación con un factor (como por ejemplo, felicidad y longevidad o salud); y se realizaron pruebas de laboratorio en la que se promovieron emociones de felicidad o tristeza y se midieron respuestas fisiológicas como la presión sanguínea, que se sabe que afecta a la salud y longevidad. Los investigadores también estudiaron el efecto en la salud de procesos naturales como inundaciones, tempestades, terremotos, actos terroristas, pérdida de un ser querido, accidentes,... Así, se ha visto que la mortalidad de hombres que han perdido a su mujer es el doble en el primer mes después del fatídico evento. En las mujeres, la tasa de mortalidad después de haber perdido a su marido es tres veces más alta que la normal.

Filósofos como Aristóteles consideraban que la felicidad era el objetivo primordial que la mayoría de la gente aspiraba a conseguir en su vida. Los datos mostrados en este estudio postulan que la felicidad es incluso más importante, ya que sugieren que altas dosis de felicidad, satisfacción vital y emociones positivas contribuyen directamente a una mejor salud, calidad de vida y mayor longevidad. Nuevos estudios serían interesantes para ayudar a profundizar en los procesos fisiológicos y moleculares que hacen que la felicidad contribuya a que la gente viva más y mejor, y calcular el gasto/ahorro económico que supondría invertir en procesos y actividades destinadas a cultivar la felicidad (y por lo tanto la salud), y compararlos con la inversión económica que se dedica hoy en día a mantener la salud pública por otras vías (como la biosanitaria).

Referencias

1. E. Diener, M. Y. Chan, SSRN-Working Paper (30 October, 2010), available at http://ssrn.com/abstract=1701957.
2. R. T. Howell et al., Psychol. Rev. 1, 83 (2007).
3. R. Veenhoven, J. Happiness Stud. 9, 449 (2008).