Cumple un año feliz (ma non troppo) y cierre (por meditaciones)

 

Tal día como mañana (19 de Marzo 2009) arrancó este blog. Se acerca la primavera pero he decidido hibernar. Necesito liberar la mente del disco rallado de sus contenidos, del decir siempre lo mismo cada día. Tengo en mente escribir otro libro, esta vez sobre la gestión cerebral del aparato locomotor, sobre movimiento, sobre el niño que quería ser movido pero su cerebro paterno no lo permitía por miedo a que se dañasen sus ¿delicados y desgastados? tejidos.

La experiencia del blog ha sido razonablemente positiva (para mí, claro). Lo dejo con un promedio de 200 visitantes diarios y con más de 300 entradas. El objetivo marcado era el de difundir una idea sencilla: existe una red neuronal que gestiona, con el sistema inmune, la seguridad del organismo pluricelular y que lo hace en nuestra sapiente pero ma-non-tróppica especie desde una concepción alarmista e hipocondríaca, gracias a una cultura guiada por expertos que nos abruman con información interesadamente sensiblera.

La cultura es un factor biológico de primer orden. Homo sapiens (ma non troppo) está condenado por sus genes a imitar copiando y pegando. El proceso imitativo no sería, de suyo, malo pues es una buena idea evolutiva la de analizar la realidad viendo sufrir (y disfrutar) carnes ajenas. De ahí vienen miedos y envidias, la pulsión a emular esa realidad observada, a representarla internamente para procesar sus pros y contras y su probabilidad.

El cálculo de probabilidades cerebral está condicionado emocionalmente por el temor y el deseo. Eso hace que actuemos en ocasiones de forma irracional impulsados por la posibilidad teórica sin el freno de la ridícula probabilidad de acierto que protege nuestras decisiones.

- He conseguido un décimo de Doña Manolita. He tenido que hacer cola durante dos horas pero ya lo tengo.

- Puede que hoy suceda algo terrible en la cabeza. ¿Por qué no?

Lo percibido se nutre de una pequeña cuota de realidad sensorial y un gran resto de realidad imaginada, deseada, temida o irrelevante, predecible o impredecible.

Los tutores de la alarma continua, de "en cualquier momento y lugar y con cualquier desencadenante", alimentan el estado de excepción, la alerta roja, a la vez que ofrecen con la otra mano el "no te preocupes, estamos contigo para aconsejarte y aliviar el sufrimiento".

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Hoy pensaba limitarme a dar noticia del cumpleaño y despedirme discretamente pero, como es notorio, el disco rallado vuelve a robarme espacio y tiempo.

Me callo.

Gracias a todos y nos volveremos a leer a la vuelta de las meditaciones.

Un abrazo bloguero.