La prensa sensacionalista cerebral (el tálamo)

 

Todos los caminos de los sentidos (menos el olfato) van al tálamo. Desde allí la información sigue ruta hasta los centros de procesamiento.

El tálamo es una estructura en forma de huevo, alojada en el sótano del cerebro. Según los libros, es una "estación de relevo sensorial", un lugar donde se depositan los mensajes y desde el que se distribuyen a su destino. Para los libros y quienes los leen el tálamo no pinta gran cosa.

La realidad es bien distinta.

En primer lugar, no existen neuronas puramente sensitivas y puramente motoras. Hemos clasificado las neuronas en aferentes, sensitivas (llevan información sobre lo que está sucediendo) y eferentes, motoras (llevan órdenes sobre lo que debe responderse a lo que sucede). En el principio de la existencia de las neuronas sólo había una que hacía las dos labores: detectar y responder. La evolución va añadiendo a lo que hay sin suprimirlo del todo. La red neuronal es un conjunto de capas de procesamiento-respuesta. El organismo debe actuar de forma coordinada y para eso es fundamental que cada componente informe de sus intenciones al resto no vaya a ser que nos descoyuntemos en cada intento.

Al tálamo le llega información de abajo-arriba, no sólo de lo que sucede sino también de lo que se ha respondido en las capas inferiores. Además de lo que sucede y lo que se ha decidido en las bajuras, al tálamo le llega información de arriba-abajo sobre lo que se ha decidido hacer en cada oficina cerebral, en base a la información recibida (respuesta) y/o en base a predicciones.

La información sobre lo que está sucediendo en ese momento y lugar, según señales visuales, tactiles, gustativas, auditivas... no llega al diez por ciento de la información que llega a los núcleos talámicos. El resto es información sobre evaluaciones de los distintos centros de procesamiento.

El tálamo integra la información de lo que sucede y lo que se opina y gestiona la relevancia de los sucesos, dirigiendo la atención hacia un aspecto de la realidad o hacia lo que se opina anticipadamente sobre ella.

La percepción es un proceso evaluativo, una interpretación de las confusas y débiles señales del entorno (interno y externo). Cada oficina cerebral analiza los garabatos sensoriales y emite continuamente su valoración de lo que probablemente hay. Todos los informes pasan al tálamo. El diálogo entre una zona de la corteza cerebral y otra vecina no es directo. Pasa primero por el tálamo. No hay conexiones córtico-corticales. Siempre son córtico-tálamo-corticales.

Las señales nociceptivas (información sobre nocividad potencial) y las irrelevantes (tactiles) se pueden encontrar con un tálamo vigilante, atento y sensible a todo lo que suceda en un lugar o indiferente pues hay cosas más importantes.

El dolor en una zona puede ser debido a un suceso que bombardea al tálamo con señales de destrucción de sus tejidos o a un cerebro que lo bombardea con augurios e incertidumbres. Tan dolor es uno como otro. El tálamo abre y cierra filtros y amplificadores, tanto de los flujos de señal periférica como los de las especulaciones.

El cerebro imaginativo, anticipativo colisiona con el mundo real. A veces la fuerza de lo imaginado domina el contenido de lo percibido y podemos ver personas y oir músicas inexistentes. Para ello no es necesario estar majara. Basta con que haya problemas serios de visión o audición. Los sentidos borrosos por enfermedad no pueden neutralizar el proceso imaginativo y surgen las alucinaciones. Son el resultado de un cerebro imaginativo normal y unos sentidos deficitarios.

El cerebro catastrofista, hipocondríaco, fóbico, construye hipótesis emocionadas (relevantes) sobre supuestos e inminentes daños y consigue desbordar el control de las señales periféricas que no cuentan nada sobre supuestos daños. El tálamo prioriza el temor central y abre los filtros a cualquier indicio periférico que corrobore lo temido. El círculo vicioso está servido. Todos los estímulos pueden ser sospechosos. El dolor se alimenta de miedo fóbico. El sistema se retroalimenta positivamente, resuena. El dolor va en aumento hasta alcanzar el nivel de saturación.

Las publicaciones sobre dolor hablan hasta el aburrimiento del asta posterior, el lugar de la médula espinal donde se produce el primer relevo de señal nociceptiva. Al parecer allí se decide todo. El asta posterior es la madre de todos los dolores erróneos. Sus errores decidirán el futuro. Aguas arriba (o abajo, según se mire) todo es ya secundario, unos toques emocionales, cognitivos, añadidos al dolor ya construído en el asta posterior.

El tálamo es el consejo de redacción del periódico perceptivo. Allí se decide letra a letra lo que se publica en la pantalla de la consciencia. La mayoría de las noticias son probabilísticas: "pudiera pinzarse un nervio, rozar una vértebra, inflamarse un... etc. El individuo, el lector del periódico perceptivo no sabe si lo publicado es real o simple ficción. Nadie le ha explicado que el periódico es un mix de sucesos reales e imaginados.

El tálamo es el corazón de la red neuronal, el lugar donde se cocinan los ingredientes aportados por los sentidos. A veces la materia prima es fresca, recién recolectada. Otras se echa mano del congelador, de la comida prefabricada... Al individuo todo le sabe rico... si tiene hambre.

Fuente: Blog de Arturo Goicoecheaver-siguiente-articulo