Yo lo que sé es que...

El padeciente escucha la perorata sobre cerebro con un gesto poco prometedor. Aprovecha que uno coge aire para zanjar la cuestión...

- Yo lo que sé es que si ...(como chocolate, duermo mal, hace viento...etc...)...me duele.

Estamos educados ciudadanos y profesionales en el esquema simple de estímulo-respuesta. Entradas-salidas. Inputs-outputs. Causas-efectos.

Dados dos agentes-estados que se suceden en el tiempo, el primero es causa del segundo. Post hoc ergo propter hoc...

Entre la entrada y la salida, entre estímulo y respuesta, entre lo primero y lo siguiente, suponemos un mecanismo simple de enganche causal, una clavija, una conexión (sinapsis) que hace inevitable la aparición del efecto una vez aplicada la causa.

La sinapsis (la zona de unión entre dos neuronas) sería el lugar donde se produce el efecto: la primera neurona recoge el estímulo, libera un mensajero-clavija que activa la neurona de la respuesta.

- Yo sólo sé que mete una carta en la chistera y sale una paloma...

La realidad biológica es más complicada e impredecible, afortunadamente. Dos y dos no tienen un resultado preestablecido. Una de las posibilidades es: cuatro pero hay otras muchas.

Entre entradas y salidas, estímulos y respuestas, existen elementos ocultos, intermediarios. Son los que condicionan la respuesta. Se los conoce globalmente como "la caja negra".

La caja negra hace que la humedad "cause"dolor en una rodilla, la variación hormonal (femenina, claro) migraña y que salga una paloma de la chistera cuando hemos metido un naipe.

Los científicos se interesan a veces por los resultados, la conducta. Son pragmáticos. No quieren arenas movedizas ni especulaciones. Sólo comprobar que si A... entonces... B.

Los padecientes también quieren ser pragmátios:

- Si haciendo esto se me quita...me vale.

Da lo mismo que se trate de un fármaco, unas hierbas "naturales", una cabeza de ajos en la puerta de la habitación o una zanahoria apretando la sienes...

Hay otros científicos que quieren desvelar los secretos de la caja negra, el truco de la chistera-palomar.

Sabemos que todo dolor es la consecuencia de una evaluación de amenaza necrótica consumada, inminente o imaginada (probabilística) por parte del cerebro. Entre el viento Sur y una crisis de migraña hay un cerebro-caja negra que atribuye peligrosidad en la cocorota a los días con viento Sur. Entre el viento y el dolor no hay mas que el truco de un cerebro hipocondríaco, alarmista, supersticioso. En la trastienda de la chistera hay una jaula con palomas que abre la trampilla cada vez que introducimos una carta.

Si desvelamos el secreto de la caja negra todo se disuelve. Lo complejo se vuelve simple, lo mágico vulgar y aburrido.

A los ciudadanos no siempre les gusta que las cosas sean "así de simples".

- ¿O sea que eso es todo? ¿Mi cerebro?

Desvelar el secreto de la caja negra cerebral pone en evidencia muchos tinglados de mercadeo pseudocientífico. Por ello se mantiene el desinterés por el conocimiento y aplicación de lo que vamos sabiendo sobre ella.

Hay padecientes que tienen una actitud científica loable.

- Querría saber el por qué de la migraña. Qué sucede en la cabeza para que me duela.

Escuchan con atención y respetan el silencio del par de segundos invertidos en coger resuello.

- Tiene lógica. Lo creo...

Otros siguen erre que erre:

- A mi el calmante me quita el dolor. Sólo sé que si no me lo tomo, el dolor va a más pero si lo tomo pronto desaparece al cabo de un rato... luego...

A corto plazo parece rentable la política del "yo sólo sé...". A medio y largo plazo el individuo queda atrapado en su propio esquema de si... entonces... Su cerebro caja-negra exigirá conductas y activará respuestas ante todo tipo de irrelevancias.

- Yo sólo sé que si me tomo un claretillo luego tengo migraña.

El cerebro del "yo sólo sé..." ha encendido la alerta necrótica porque así lo dicen sus circuitos adoctrinados. El cerebro sapiens (ma non troppo), la maravilla de la evolución, seleccionado para leer el entorno y escoger la respuesta más adaptativa de la ecuación 2+2= X está enseñado a concluir que siempre 2+2= 4.

Eso sólo sucede en las matemáticas, y no en todas.

¿Dos más dos? ...Depende... de la caja negra...

Fuente: Blog de Arturo Goicoecheaver-siguiente-articulo