Apertura de un piso de transición. Funciones del terapeuta ocupacional. Evaluación.
Gabriel Sanjurjo Castelao
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Desde nuestro trabajo como Terapeutas Ocupacionales se nos plantea en multitud de ocasiones el problema de no encontrar la bibliografía adecuada o los marcos metodológicos correctos. Esto es más evidente cuando desarrollamos nuestra profesión en el campo de la Salud Mental, y creamos nuevos recursos dentro de un marco de atención comunitaria interaccionando con numerosos profesionales. Quiero presentar aquí el trabajo realizado desde el Centro de Rehabilitación San Lázaro de Oviedo para la apertura de un piso de transición para trastornos mentales severos.
Introducción
El área sanitaria de Oviedo Area IV comprende un total de 23 Concejos, con una población de 313.795 hab. (1). En el área existen 4 Centros de Salud Mental (CSM), 1 Unidad de Hospitalización Psiquiátrica (UHP), 1 unidad de 24 horas de régimen abierto, 1 Comunidad Terapéutica (CT), 1 Hosp. De día (HdD), 1 Centro de Día (CdD), estos tres últimos dispositivos integrados en el Centro de Rehab. Psicosocial "San Lázaro" (CRP). Todos estos dispositivos de Salud Mental se encuadran dentro de una marco de atención comunitaria ( Asturias fue pionera en la reforma psiquiátrica y desinstitucionalización de los enfermos, en 1983), con los principios consabido(2 y 3):
Organización de servicios distribuidos por la comunidad, con fuerte vinculación con las redes sociales y sin abandonar el contexto vivencial que les da sentido.
Organización diversificada de la red de atención, con servicios de distinta modalidad y función, asegurando la atención a estas patologías de forma transversal, base del concepto de rehabilitación psicosocial. Atención entendida de forma integral. Continuidad de cuidados garantizada. Siendo el Centro de Salud Mental el eje de asistencia. Multidisciplinariedad. Condición indispensable para llevar a cabo los puntos anteriores. Eficiencia, calidad, universalidad, adaptabilidad y participación completan dichos principios.
Se entiende este tipo de atención como un sistema dinámico con numerosas interacciones con las diferentes partes implicadas ( usuarios, familiares, Servicios sanitarios, Servicios Sociales, organizaciones no institucionales, etc.. Pero, por la propia evolución de la reforma se nos empieza a plantear el problema de la falta de recursos y capacidad para generarlos desde los Servicios de Salud Mental, sobre todo en lo que se refiere a núcleos de convivencia y alojamiento y que hace que las salidas para pacientes en dispositivos de 24 horas sean más bien escasos, con un desajuste en las realización de las ABVD que les limita a la hora de acceder a ese tipo de recursos. Es decir, una progresiva institucionalización de usuarios, sobre todo los que conocemos como TMS (4), sin una situación de empeoramiento o agudización que lo justifique y con una estabilidad clínica de años de evolución ( con varios factores asistenciales, sociales, económicos...., que intervienen en este círculo vicioso claramente yatrogénico y cuyo análisis excede el objeto del artículo), produciendo un colapso de los dispositivos intermedios y una progresiva pérdida de principios que deben regirlos (5), afectando todo ello a los diferentes niveles asistenciales.
Es por esto por lo que se nos plantea la necesidad de desarrollar esas estructuras desde la base misma del sistema. Planteando una colaboración entre los Servicios de Salud Mental y Servicios Sociales(6), al principio se incluyó también a la Asociación de Familiares pero más tarde se autoexcluyeron del proyecto.
En Septiembre de1999 se firma un convenio entre la Fundación Asturiana de Atención a Personas Discapacitadas (FASAD) aportando fondos de la Consejería de Asuntos Sociales y los Servicios de Salud Mental del Servicio de Salud del Principado de Asturias (SESPA) con fondos de la Consejería de Sanidad, por el que se reparten los gastos derivados del piso. Separándose las tareas de cada parte implicada:
SESPA: Se hace cargo del alquiler, arreglo del piso, adaptación de entorno y los gastos de electricidad, gas y teléfono. Y del personal adscrito desde el CRP. Y CSM.
FASAD: Gestión del personal propio del piso, gastos de manutención y mobiliario del piso. Gestión de las retenciones de las pensiones.
Además los usuarios participan con el 65% de su pensión, si bien los últimos meses de permanencia en el piso se les retiene sólo el 33% . Aparte, en el momento de su ingreso en el piso se les tramitan unas ayudas del Principado destinados a personas discapacitadas para su vida independiente. Los ingresos por cursos/trabajos remunerados los reciben íntegramente. Este factor económico es sumamente importante para la implicación de los usuarios en el programa.
Además paralelamente se crea el Programa de alojamiento y convivencia de personas con TMS. Cuyo objetivo es llevar la experiencia del área de Oviedo por el resto de áreas del Principado. Encuadrado en una política de relanzamiento de la reforma psiquiátrica, estancada desde hace años.
Definición
El núcleo de convivencia se define técnicamente como un hogar de transición que brinda alojamiento y actividades de rehabilitación de AVD, de habilidades sociales y comunitarias con el objetivo de la reintegración social del usuario. El número de plazas es de 4, siendo un piso para varones exclusivamente. La estancia máxima es de un año. Es un piso no finalista, concluido el programa pasan a vivienda normalizada, protegida o de apoyo.
Población diana
Los destinatarios serán TMS pero se introducen unos criterios de preferencia (Perfil de los pacientes):
TMS vinculados a los servicios desde 2 años o más.
Carácter voluntario.
Clínicamente estables.
No importa que la discapacidad sea máxima en el área de cuidado personal (A) y/o ocupacional (B) (Eje II de la CIE 10) (7).
Criterios restrictivos
En el área de funcionamiento en el contexto vivencial (C ) y en el funcionamiento social (D) la discapacidad será < 3 en cada una ( Eje II CIE 10).
Consumo de alcohol y/o de drogas ilegales con carácter más que ocasional.
Graves alteraciones de conducta por muy frecuentes o por muy disruptivas ( por si no se reflejó en C o D).
Criterios de preferencia
Motivación del paciente.
Posibilidad de reintegración al núcleo familiar.
Posibilidades económicas de autonomía.
Organización del trabajo
Entendemos que el piso de transición es el último paso para la reintegración social y el posterior a un CRP, se adscribe a éste en funcionamiento (Equipo, Coordinación) si bien se trata de una estructura de Área e implica a todos los profesionales, especialmente al CSM de la zona en el cuál contarán con un Clínico asignado y un tutor (case management) encargados del seguimiento comunitario.
Personal del CRP
El personal encargado del piso son la Trabajadora Social, el Terapeuta Ocupacional y el Coordinador de Enfermería para garantizar la continuidad de cuidados
Personal del CSM
Son los Clínicos correspondientes y los tutores de enfermería.
Personal del piso
FASAD aporta tres cuidadoras, que de lunes a viernes cubren el turno de noche y los fines de semana las 24 horas.
Podríamos separar el trabajo del CSM del de CRP: El primero se ocupa de las cuestiones psicoterapéuticos y de medicación y el CRP de todo lo referente a la rehabilitación.
Ubicación: El siguiente paso fue buscar la ubicación más operativa para los objetivos del piso. Para ello se escogió un lugar cercano al CRP San Lázaro (C.T., H.D. y CdD), ya que el personal de ese centro es el encargado de la preparación para el paso desde C.T. al piso de transición, y cercano al CSM que será al que estén adscritos en un primer momento los usuarios. Siempre facilitando la accesibilidad y disponibilidad a los recursos sociosanitarios, valorando factores de transporte y comunicación real y efectiva (8).










