A modo de cierre
Es importante cerrar esta exposición junto a Mirta Medina que sostiene:
"Que tal vez detrás de una máscara de agresividad haya una función no cumplida, una instancia de amor no satisfecho e inscripto en su legalidad subjetiva.
Que tal vez en la condición de desafío al orden social en que cada joven se coloca en el acto delictivo, haya otra función juzgada y sea el intento de buscar un ordenador, un límite que instaure un orden a urgencias que apremian
Que en estos actos tipificados como delitos por otros, haya la necesidad de poner una palabra y luego otra, articulando así una red hablante que le permita simbolizar lo que actúa motrizmente.
Considerar estas cuestiones, puede permitirnos entender que existen delincuentes menores de edad sujetos del delito que otros cometieron sobre ellos. El delito de no haberles posibilitado construir un espacio para su subjetividad, desde el cual posicionarse productivamente".










