Características de la comunicación en el anciano

Trastornos del lenguaje

Escrito por terapia-ocupacional.com Lunes 04 de Septiembre de 2000 00:00

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Trastornos del lenguaje

Los trastornos del lenguaje, con o sin trastornos de la deglución asociados, son frecuentes en los ancianos. La afasia, generalmente causada por una lesión focal, puede afectar al lenguaje hablado y escrito, la comprensión auditiva y la capacidad de lectura, pero por sí misma no afecta a las capacidades intelectuales o cognitivas.

El deterioro conjunto tanto cognitivo como de la comunicación está relacionado con los déficits cognitivos subyacentes en la memoria, atención o percepción visual y se puede ver en traumatismos cerebrales y demencias no tratables. Los trastornos de la voz y el habla tales como la disartria y la apraxia del habla pueden conducir a un aislamiento social autoimpuesto y a la depresión. La disfagia puede acompañar a unos trastornos del lenguaje o existir independientemente.

La afasia es la principal causa del deterioro del lenguaje en los ancianos. Es casi siempre el resultado de un accidente cerebrovascular pero existe otras causas como infecciones bacterianas o víricas (por ejemplo meningitis), tumores cerebrales, traumatismo craneoencefálico, hipoxia o hidrocefalia obstructiva.

La afasia es generalmente el resultado de una lesión focal en áreas de la corteza del hemisferio dominante (característicamente el izquierdo), que es donde se asientan la mayor parte de las funciones normales del lenguaje. La afasia puede ser también el resultado de una lesión focal en áreas subcorticales izquierdas tales como el tálamo y los ganglios basales. La afasia afecta al lenguaje hablado y escrito, la comprensión auditiva y la capacidad del lectura, dependiendo de la localización neuroanatómica y extensión de la lesión focal.

Por sí misma, la afasia no afecta a las capacidades intelectuales o cognitivas como el razonamiento, el pensamiento lógico o la atención. La afasia tampoco es un deterioro de la conducta emocional, a pesar de sus comportamientos del lenguaje aparentemente extraños, como utilizar una jerga sin sentido. Las personas con afasia pueden, sin embargo, sufrir conductas neuropsiquiátricas concomitantes en relación con el lugar de la lesión cerebral, o pueden experimentar reacciones psicológicas graves derivadas de su súbita pérdida del lenguaje.

Los deterioros cognitivos subyacentes que afectan a la memoria, la atención o la percepción visual afectan también a la capacidad para comunicarse. Aún así, los trastornos cognitivos-comunicativos pueden ser engañosos debido a que las capacidades básicas del lenguaje parecen intactas cuando se hace un examen superficial. Un examen más en profundidad puede demostrar un deterioro en los aspectos pragmáticos o usos sociales del lenguaje. Por ejemplo:

1) Conversación desorganizada, sin tomar la palabra cuando es preciso ni prestar atención a las necesidades del oyente.

2) Énfasis en detalles irrelevantes y utilización de más palabras que las necesarias para relatar un hecho o una historia.

3) Producción de respuestas verbales erróneas (por ejemplo, confabulación,
tangencialidad, jerga, perseveración).

4) Dificultad en la comprensión de palabras abstractas, instrucciones complejas, idiomas, etc...

5) Habla en un tono monótono, sin cambios en la expresión de la cara o gestos para mostrar emociones.

6) Dificultad para mostrar las claves faciales, gestos y prosodia que señalan el contenido emocional del lenguaje.

Se puede observar un deterioro cognitivo-comunicativo en pacientes con daño focal en el hemisferio cortical no dominante (típicamente el derecho) o con una pérdida más amplia, bilateral, brusca o lentamente progresiva en ambos hemisferios cerebrales (como se observa en los traumatismos cerebrales o demencias como la de Alzheimer, demencia multiinfarto, VIH, enfermedad de Pick, y en algunas instancias de parkinsonismo).

Las alteraciones de la calidad de la voz , tono e intensidad de la voz van desde molestias relativamente menores a graves obstáculos a la comunicación.

Los adultos con deterioro de la voz pueden sentir frustración o incluso enfado durante sus interacciones con otras personas en su vida laboral o profesional.

Los que presentan deterioro crónico y grave de la voz pueden evitar situaciones sociales en las que se espera una participación verbal. Este aislamiento autoimpuesto puede conducir a una depresión y pueden comprometer gravemente la calidad de vida.

La disartria (un deterioro neurogénico de la voz y el habla) puede ser el resultado del daño producido a los sistemas neurológicos motores, periféricos o centrales, implicados en el habla, provocando debilidad, lentitud, pérdida de coordinación o alteración del tono de los músculos de la voz y el habla. Las causas pueden ser un daño neurológico (por ejemplo, ictus, tumor o traumatismo), enfermedad neuromotora progresiva (por ejemplo, esclerosis lateral amiotrófica (ELA), corea de Huntington, esclerosis múltiple, parkinsonismo, enfermedad de Wilson) y los últimos estadíos de las formas progresivas de demencia (por ejemplo Alzheimer, multiinfarto o HIV).

La voz disártrica puede estar deteriorada en su calidad (por ejemplo, jadeante o ronca), su volumen (demasiado baja), o el tono (anormalmente alto). Dependiendo de la localización y gravedad del daño el habla puede aparecer de levemente imprecisa a gravemente inteligible.

El daño específico del área de Broca y la corteza frontal izquierda que la rodea puede dar como resultado otro tipo de deterioro neurogénico del habla como la apraxia del lenguaje. Las personas con este deterioro son incapaces de planear, iniciar y secuenciar con precisión los movimientos del lenguaje, aunque la fuerza y movimiento de los músculos del habla permanece inalterada. Por ejemplo puede pedir una taza de "tafé" por "café".

Por todos estos motivos el terapeuta ocupacional debe estar alerta qué es lo que está afectando la comunicación en el anciano que trata e intentar facilitarle los medios para poder conseguir una cálida relación.

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