El modelo teórico sobre el que se sustente la practica de los equipos de trabajo, su desarrollo y coordinación.
El trabajo hospitalario del que se habla en estas líneas parte de la perspectiva de responsabilidad individual del usuario de Jennifer Creek, y no puede obviar en ningún momento las filosofías de trabajo del resto de disciplinas que componen el equipo asistencial. A veces, las distintas líneas de trabajo de los profesionales son el impedimento menor para lograr objetivos comunes. El respeto que existe por el trabajo de cada uno de ellos debe estar por encima de la diferencia de criterios en la concepción del tratamiento.
La dimensión sobre la que se trabaja de cara a la implicación del usuario en su recuperación, dirige estas líneas de intervención hacia dos vertientes, Socioterapéuticas o Psicoterapéuticas. Ambas formas de intervención pueden ser asumidas por la institución o el propio equipo.
En los modelos de intervención socioterapéuticos se intentará trabajar mucho más lo social, pautas, normas culturales, que hacen que se involucre a la persona en un trabajo más específico de carácter grupal, y de convivencia con otros (Basaglia 1977). En estos momentos las actividades plantean simultáneamente varias dimensiones (personal/singular, grupal/convivencial, cultural/social) (Fidler 1963). Podrán ser intervenciones centradas en instituciones residenciales o comunitarias, que favorecen el uso de decisiones comunes, convivencia grupal y desarrollo de intervenciones comunes al grupo ( citados en Paganizzi, L., 1997).
El modelo psicoterapéutico o propio de instituciones ambulatorias, se centra en el seguimiento individual priorizando la mejoría individual como resultante de la incorporación a momentos grupales. Son momentos en los que el terapeuta ofrece campos para la prueba, el desarrollo y el despertar de proyectos a realizar. Apareciendo estrategias básicas para transitar por la variedad. Las actividades se plantean como medio que permite alguna acción alrededor de la cual se integran en posteriores grupos de ocupación productivas (Paganizzi, L.1997).
Kort, E.dice al respecto: "Lograr equipos multiprofesionales, donde cada uno pueda trabajar con calidad humana y profesional, a distintos niveles, claramente delimitados en función de la formación y de la experiencia, sin estrés y lucha por el poder que finalmente resulta en perjuicio del paciente, del mismo terapeuta (burn-out) y de la institución"(...) "El cómo se trabaje y el tratamiento que reciben los pacientes, tiene que ver con las personalidades y el liderazgo de la institución. Cuando hay cambios del personal o cuando hay períodos donde no existe relación de equipo, lo primero que se resiente es el cuidado de los pacientes, y con ello, las posibilidades de éxito en el tratamiento que se ofrece".
Rodríguez A., 1997, aporta a este tema: "Es necesario que el equipo acuerde una única forma de ver la rehabilitación, una única base filosófica que le dará un lenguaje común y una misma dirección para cada intervención. La falta de esta base común produce "reinos de taifas" en los cuales se actúa de forma aislada hacia un objetivo supuestamente común. Un equipo de rehabilitación debe ser necesariamente interprofesional".
El trabajo en equipo no es una suma de profesionales y profesiones (Fernández Chavero J. M.). Se plantea como ideal un equipo global, que aprovecha la complementariedad (Vient, L.M., 1973).
Existe relación directa entre lo activo que resulte el profesional frente a la desmotivación de los pacientes y la participación activa de estos en su proceso (M.A. Castejón & Col, 1997, pág 126).
En cierta medida, la calidad de la asistencia pasa por proveer de adecuada formación (especialización reglada, formación continuada, acceso bibliográfico, etc.) a los profesionales, al igual que el grado de satisfacción profesional tiene relación con la motivación que cada uno encuentre en su trabajo.










