Recursos de hospitalización Intensidad, Frecuencia y Duración
. Unidades de hospitalización (fase aguda): Los servicios de T.O. suelen intervenir frecuentemente a este nivel incluso antes de que el paciente tenga una situación médica estable (Scott & Dow, 1995). La duración del tratamiento en fase aguda suele oscilar entre 15 minutos y una hora con una frecuencia de 5 a 7 días por semana, dependiendo de la situación clínica del paciente. En fases tempranas, terapia intensiva se ha asociado a una disminución en tiempo total del proceso de rehabilitación y a mayores niveles cognitivos al alta (Mackay, Bernstein, Chapman, Morgan, &Milazzo, 1992).
. Unidades de hospitalización (fase subaguda): En este recurso los servicios terapéuticos ofrecidos son de mayor intensidad que los cuidados especializados de enfermería pero menos que en los centros de rehabilitación (Walker, Kreutzer, & Witol, 1996). Ofrecen servicios de rehabilitación integral con evaluaciones continuadas sobre la evolución clínica así como sobre el plan de tratamiento realizado. En ocasiones, este tipo de recurso puede servir de enlace entre las unidades anteriores y el domicilio del paciente. La duración de las sesiones varía entre 30 y 90 minutos, con una frecuencia de 5 ó 6 días por semana. Asimismo, la duración del tratamiento en este recurso, generalmente depende de si se producen avances continuados en el paciente , pero habitualmente el tiempo medio de estancia oscila entre 1 y 3 meses.
. Centros de rehabilitación: La atención prestada en este servicio es más intensiva en relación con la duración del tratamiento diario (una hora y media, dos horas, o más), con una frecuencia de 5 a 7 veces por semana. El objetivo fundamental del programa de rehabilitación se basa en la readquisición de capacidades funcionales de autocuidado y así como fomentar la independencia en orden a optimizar la reintegración en su domicilio y en su comunidad. La duración del tratamiento en este recurso oscila entre 3 y 6 semanas.
. Cuidados especializados de enfermería: Este tipo de servicios se destinan a aquellos pacientes que no pueden adaptarse a los requisitos (nivel de intensidad de los tratamientos) de los recursos anteriores pero existe capacidad potencial de mejora especialmente a nivel funcional. Este recurso puede facilitar el regreso al domicilio del paciente al finalizar la fase de hospitalización. La derivación a T.O. se realiza con el objetivo de optimizar el nivel de independencia. Debido a que la intervención por parte de los terapeutas ocupacionales en este recurso se lleva a cabo de forma más intermitente que en otros servicios, es primordial una colaboración muy estrecha con el personal de enfermería. La frecuencia de los servicios de T.O. oscila entre 3 y 5 días por semana con sesiones que oscilan entre los 30 y 90 minutos diarios durante períodos que van de 3 a 6 meses.
Recursos ambulatorios
Intensidad, frecuencia y duración
El tipo de asistencia de estos servicios va dirigida a aquellos pacientes que tienen una adecuada movilidad funcional para acudir a los mismos.
Los programas de rehabilitación ambulatoria habitualmente realizan una intervención especializada en alteraciones más complejas a nivel cognitivo, conductual y social que dificultan o limitan la reintegración comunitaria (Cope, Cole, Hall & Barken, 1991).
Por lo tanto, el objetivo fundamental de estos programas es optimizar los avances relacionados con el desempeño de una vida independiente incluyendo el ámbito laboral (Johnston & Lewis, 1991; Malec, Schafer & Jacket, 1992). La frecuencia semanal de tratamiento oscila entre 1 y 5 veces por semana. La duración aproximada del tratamiento varía de 1 a 6 meses. Asimismo, este tipo de recurso se plantea como un paso intermedio para favorecer de forma progresiva una mayor reintegración social a largo plazo, ya que es necesario considerar que la mayoría de los pacientes con daño cerebral adquirido tienen dificultades en la transferencia de los aprendizajes, y por lo tanto, en la generalización de los mismos especialmente en situaciones o contextos novedosos de la vida diaria (Glisky & Schacter, 1988).
Atención domiciliaria
Las empresas o agencias de atención a domicilio constituyen un recurso de utilidad en aquellos casos donde la vivienda del afectado ofrece unas condiciones apropiadas de seguridad para el día a día y/o se dispone de un apoyo familiar adecuado. Este servicio puede ser una alternativa a los centros de rehabilitación. Uno de los objetivos principales de los servicios de T.O domiciliaria es facilitar la transición al hogar a través de un tratamiento continuado de 1 a 3 visitas por semana. La duración aproximada del tratamiento varía entre 1 y 6 meses.
Derivación al departamento de Terapia Ocupacional
La derivación a T.O. puede ser realizada a través de los diferentes profesionales sanitarios, así como a petición de la familia del afectado o por él mismo. Como se ha indicado anteriormente en este documento, será necesario valorar aspectos como el nivel de independencia en las AVD, así como otras áreas de desempeño ocupacional como las actividades laborales, de ocio y otras actividades productivas.
Cuando un paciente es remitido a T.O. para una evaluación específica , el profesional tendrá que determinar primeramente si dicha derivación es pertinente. Una vez que se confirma dicha situación, será necesario considerar los siguientes aspectos:
- Revisión de la información oral y escrita correspondiente al paciente
- Identificación de las actividades funcionales que el paciente puede y no puede llevar a cabo indicando las dificultades existentes
- Tener disponible un breve resumen de la historia clínica del paciente
- Determinar las necesidades y planes del paciente y sus familiares
Evaluación
Áreas de desempeño
Incluyen: AVD, actividad/es laboral/es y otras actividades productivas y actividades de ocio.
Las limitaciones o dificultades en las áreas del desempeño están directamente relacionadas con alteraciones existentes en los componentes del desempeño ( a nivel sensoriomotor, cognitivo y psicosocial) o en factores contextuales. En el caso de los afectados por un DCA ambas variables influyen mutuamente.
Componentes de desempeño
Tomando como punto de partida las limitaciones existentes en las áreas de desempeño, el profesional establece diversas hipótesis para determinar de manera específica los componentes del desempeño implicados al evaluar a cada paciente. Dichos componentes se clasifican en tres grupos: sensoriomotor, cognitivo y psicosocial.
Por ejemplo, cuando un paciente no es independiente para la actividad del vestido (área del desempeño) es necesario identificar aquellos componentes del desempeño directamente relacionados con esta situación. Los pacientes afectados por un DCA suelen presentar alteraciones asociadas en los componentes mencionados, por ejemplo, paresia en una o más extremidades, disminución de la capacidad atencional , trastornos perceptivos (p.ej: heminegligencia).
El terapeuta ocupacional selecciona diferentes pruebas específicas de evaluación para precisar la implicación de estos déficits en el desempeño funcional en su vida diaria. Dicha evaluación tendrá una duración variable en función de variables como el número, severidad y complejidad de los déficits y limitaciones existentes así como de las características del recurso.
Contextos de desempeño
La evaluación de la función se encuentra directamente influenciada por las características de los contextos en donde se lleva a cabo la actividad, es decir, los diferentes entornos vinculados a la realización de la actividad , no sólo el medio físico circundante sino también los aspectos socioculturales del contexto donde el individuo actúa. Estos factores deben ser considerados de forma prioritaria por el terapeuta ocupacional a la hora de establecer los objetivos y planes de tratamiento.
Objetivos y Plan de tratamiento
Una vez analizados los resultados de la evaluación, el terapeuta ocupacional colabora con el paciente y su familia para establecer los objetivos y el plan de tratamiento. Los objetivos a corto y medio plazo deben reflejar la capacidad potencial del paciente en relación con su recuperación, y deben incluir los factores contextuales específicos (edad, entorno comunitario, aspectos culturales) anteriormente comentados y que son de máxima importancia a posteriori tanto para el individuo como para sus familiares.










