Aplicación clínica
Los Terapeutas Ocupacionales deben conocer la posibilidad de que puedan existir déficits perceptivos o práxicos en los pacientes que han sufrido un ACV, independientemente del lado en que se produzca la lesión. Este estudio sugiere que las personas con lesiones en cualquier parte del cerebro podrían tener alteraciones en la percepción visual o/y dificultades práxicas. La aceptación tradicional de que la realización de actividades cotidianas está regulada sólo por el hemisferio contralateral es adecuada pero no debería ser aplicada como absoluta. De hecho, los déficits podrían estar presentes y mostrarse de diferentes maneras.
Se sugiere en la literatura que el método basado en instrucciones puede influir en los resultados del tratamiento y en el nivel de participación del paciente (Tickle, Degnen & Rosenthal, 1986). La conducta del paciente a las diversas situaciones y evaluaciones tras un ACV no pueden ser explicadas únicamente por el conocimiento del lugar de la lesión. Dichas conductas están influidas por déficits perceptivos, cognitivos, del lenguaje y motóricos así como por la capacidad de aprendizaje previa del paciente. Por ejemplo, se sugiere que los mejores métodos de entrenamiento para una persona con lesión hemisférica izquierda y afasia podrían ser através de información visual, significados no verbales (imágenes); mientras que para una persona con lesión en el hemisferio derecho los mejores métodos serían a través de instrucciones verbales (Fordyce & Jones, 1966; Trombly, 1989).
Como aportación de este estudio las dificultades en la percepción visual y en la praxis podrían ser debidas a alteraciones en cualquiera de los hemisferios, además hay una sobre simplificación de la dicotomía de los hemisferios lesionados y las estrategias de tratamiento.
Ambos, el reentrenamiento en praxias (Borod, Fitzpatrick, HelmEstabrooks & Goodglass, 1989; Miller, 1986) y en alteraciones de la percepción (Neistadt, 1988; Okkema, 1993; Siev et al, 1986) podrían ser beneficiosos para aquellos pacientes que tienen dificultades para comprender y discriminar gestos utilizados por los terapeutas o para aquellos que tienen dificultad en la producción de gestos para comunicarse. Algunos aspectos que pueden facilitar la ejecución de estos pacientes incluyen la evaluación de los componentes sensoriomotores y perceptivos de la tarea y la evaluación de la tarea en relación a los intereses y la capacidad de aprendizaje del paciente. La tarea se ve facilitada cuando se aplican adaptaciones al entorno, variando el tipo de instrucciones apropiadas y practicando en las mismas condiciones en que ésta se daría (contexto real).
La eficacia de los métodos de entrenamiento perceptivo y práxico sugieren la necesidad de llevar a cabo mayor número de investigaciones. Se requiere un análisis en profundidad de las habilidades visuales perceptivas requeridas para la praxis lo cual podría contribuir a clarificar el papel y la función del hemisferio cerebral derecho en los procesos de planificación motora. De igual manera un número mayor de análisis y estudios sobre los tipos de errores producidos por personas con ACV Derecho y personas con ACV Izquierdo podrían proporcionar información valiosa para un mejor y más amplio conocimiento de la ejecución de movimientos (praxis).










