Reflexión sobre el quehacer del terapeuta ocupacional con respecto al desempeño ocupacional del niño como escolar
SOBRE NUESTRO QUEHACER
Cuando alguien nos pregunta ¿qué hace un terapeuta ocupacional? De inmediato respondemos "Promover el desempeño ocupacional del individuo en cada una de las etapas del ciclo vital"; ¿pero somos acaso conscientes de lo que implica esta respuesta? O simplemente es una frase grabada en nuestro cerebro que se dispara automáticamente como cuando alguien oprime el botón de una máquina.
Y la respuesta es apropiada, el Terapeuta ocupacional promueve el desempeño ocupacional del niño, del joven, del adulto y del anciano; promueve el desempeño ocupacional porque en cada una de estas etapas, los individuos realizan diversas actividades que están orientadas a un propósito definido, entonces a lo largo de toda su vida, el individuo se compromete en ocupaciones que deben ser significativas, gratificantes y placenteras. Pero esas ocupaciones no vienen solas, responden a una serie de creencias, intereses, deseos, etc., generados en la cultura y determinados por el contexto en el cual el individuo se encuentra, por lo tanto el Terapeuta ocupacional busca promover y mantener cada una de las habilidades que hacen posible al individuo ser productivo en los roles que desempeña, teniendo en cuenta las tareas a las que se enfrenta y el ambiente en que las realiza.
Hacer referencia al desempeño ocupacional del niño, implica comprender que durante esta etapa se presentan una serie de transformaciones en lo que respecta a la ocupación. Durante los primeros años, ésta se encuentra dirigida principalmente hacia el desarrollo madurativo de cada una de las estructuras del cuerpo, las cuales le permitirán adquirir las destrezas para un mayor dominio del ambiente, y a medida que el niño va creciendo y se va volviendo más independiente, el mismo ambiente genera en él nuevas formas de ocuparse, es así como se da el ingreso al medio escolar.
El medio escolar se encuentra constituido por diversos elementos que incluyen no solamente objetos, sino también un cúmulo de personas e interacciones que demandan del niño el establecimiento de variados roles, como por ejemplo el rol de estudiante. Asumir este rol, significa que ahora el niño empieza a hacerse partícipe de su cultura de una forma más directa.
En el espacio escolar hay más reglas y normas que cumplir, y el niño se ve enfrentado al desarrollo de unas competencias básicas que le permitirán apropiarse del conocimiento, éstas hacen referencia primordialmente a la lectura y la escritura. Entonces, al ser la lectura y la escritura pilares en la formación del individuo, es competencia del Terapeuta ocupacional procurar la adquisición y potencialización de las destrezas necesarias para ello y que de esta forma el desempeño ocupacional del niño como escolar no se vea afectado.
Volviendo a la pregunta sobre nuestro quehacer con respecto al desempeño ocupacional del niño como escolar, encontramos ya un camino más delimitado con unos elementos específicos, que nos brindan la posibilidad de saber hacia donde dirigir nuestras acciones y de qué forma, sin embargo, el asunto no es tan sencillo, más cuando la escritura no es hacer letras sobre un papel; entonces ahora nos preguntamos ¿Cómo podemos como Terapeutas ocupacionales, promover el desempeño ocupacional del niño en la escritura? Y la respuesta tampoco es fácil. No es fácil porque nuestro quehacer responde a las necesidades del individuo y esas necesidades se presentan de acuerdo al medio en el que está inmerso.
Cuando escribir no es más que copiar una palabra del tablero y repetirla en toda la hoja del cuaderno, cuando la escritura es pensada como una habilidad perceptivo motriz cuya ejecución se mide en términos de velocidad y calidad de la escritura (formación y tamaño de la letra, espacio entre palabras, alineación de las palabras, trazos definidos y fluidos);
nuestras acciones se vuelcan a factores como la percepción visual, kinestesia, planeamiento motor, control postural, etc., que influyen en la ejecución del individuo e impiden un adecuado desarrollo de la escritura. ¿Pero son estas acciones suficientes para lograr un verdadero desempeño ocupacional? Nosotras creemos que no. Si el desempeño ocupacional es un hacer con significado, copiar una palabra sin saber tan siquiera de donde sale, no puede ser significativo para el niño.
De todas formas, esta situación puede cambiar y lo puede hacer porque desde hace mucho tiempo hay personas que se vienen preguntando qué significa verdaderamente escribir, siendo tal el interés, que la escritura ha ido traspasando fronteras hasta instalarse en la mirada de diversas disciplinas. Estas nos muestran la escritura como un proceso de
significación donde el individuo pone en juego sus saberes, experiencias, deseos, sentimientos, para sumergirse en la cultura y transformarla; aquí si estamos hablando de un hacer con significado, de una acción con propósito, entonces como Terapeutas ocupacionales no podemos seguir de largo sin mirar nuestro alrededor multidisciplinar. No es que la parte gráfica de la escritura sea menos importante, lo que pasa, es que no lo es todo, hace parte del proceso y como tal merece atención, por tanto no se puede desconocer que escribir trae consigo una intención y es ésta la que debe sobresalir en el escrito.
Tratar de hacer del proceso de escritura algo significativo para el niño no es asunto solamente del profesor. Si como Terapeutas ocupacionales buscamos promover el desempeño ocupacional, entonces es algo que también nos corresponde y más cuando se nos ha enseñado que nuestra intervención no se hace únicamente sobre el individuo, sino además sobre las tareas y el ambiente en el que las desarrolla. Pero lograr este objetivo requiere abrir nuestras puertas y dejar pasar nueva información; es un asunto de interdisciplinariedad donde nadie tiene la última respuesta pero en cambio sí, muchos aportes que permiten hacer nuevas propuestas y enriquecer el proceso.
Siendo Terapeutas ocupacionales, nuestro aporte exige rescatar la ocupación principal de la niñez como es el juego. La ocupación es fundamental en la adaptación del individuo a su medio y en la medida que esa ocupación se vea interrumpida o poco desarrollada, el individuo va a empezar a experimentar sentimientos de insatisfacción, por lo tanto, debemos promover el juego en la vida del niño e involucrarlo en las actividades que éste realiza.
Como Terapeutas ocupacionales, tenemos el conocimiento sobre las posibilidades que el juego ofrece, por lo tanto, podemos facilitar cambios en los niveles de desarrollo del niño mediante las diferentes adaptaciones que hagamos en cada una de las actividades, además el juego adquiere un gran valor, porque nos sirve de vehículo en el establecimiento de las relaciones con el niño.
Ahora, si miramos al niño, nos damos cuenta que el juego es la actividad más cargada de sentido para él; aquí se mezclan su imaginación, deseos, sentimientos, vivencias, que aparte de proporcionarle placer, están contribuyendo a su desarrollo emocional, social, cognitivo y del lenguaje, por lo tanto el juego visto desde las necesidades e intereses del niño y considerado como fundamental para la adquisición de conocimientos, puede también cumplir un rol en la apropiación de sistemas de significación como la escritura.
Con el juego podemos lograr que el niño vea la escritura como algo placentero; que escribir requiera pensar al igual que en el juego, qué significado tiene cada cosa que hace, cada palabra que escribe; que se detenga en el proceso una y otra vez más que en el resultado. Igualmente, el juego visto desde la parte motora, permite al niño ejercitar sus patrones de movimiento ganando coordinación y destreza. Además, los estímulos provistos por el juego, favorecen en el niño el desarrollo de cada una de las habilidades motoras necesarias para la escritura. Por lo tanto el juego le provee al niño contextos de significación .en los cuales escribir trae consigo una intención comunicativa y social y a su vez fortalece el componente grafo-motor.
Ahora que ya sabemos como hacer que el desempeño ocupacional del niño en la escritura sea verdaderamente productivo, la pregunta es ¿lo estamos haciendo?.
Liliana Martinez Fernandez
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Cedido por: www.terapia-ocupacional.com










