Conclusiones
La terapia ocupacional " antigua", debe ser superada en principios filosóficos y no quedarse en la anterior concepción de mero ejecutor de actividades, que cree que por hacer "cestos" va mantener la mente ocupada del enfermo mental.
Antiguamente las personas que sufrían trastornos mentales estaban atados con cadenas, con el tratamiento moral las cadenas fueron substituidas por actividades. ¡Evidentemente!. Los pacientes mejoraron , pero no podemos quedarnos en esa etapa, debemos explicar, argumentar y estudiar que no todas las actividades valen para todos los pacientes.
Sin perder la vertiente artística de la terapia ocupacional debemos incluir un método de trabajo y una reproducibilidad en nuestros tratamientos que justifiquen la validez de nuestra profesión frente al avance inexorable de otros tratamientos en la rehabilitación psicosocial, como el entrenamiento de habilidades sociales o el empuje de otras disciplinas.
La práctica profesional de la Terapia Ocupacional se debe basar en un modelo de referencia. La elección de un modelo teórico tendría que sustentarse en los principios de la Terapia Ocupacional basada en la evidencia y no únicamente en conocimientos académicos o condicionantes personales.
Dicho desde el modelo de la ocupación humana:
La competencia ocupacional profesional del propio terapeuta ocupacional no debe basarse solamente en sus propios valores y creencias de la filosofía de la terapia ocupacional, ni tampoco en sus propias habilidades funcionales de ejecución ocupacional laboral, ni incluso, en sus propias destrezas en la realización ocupacional de sus tareas laborales.
Debe, tener en cuenta el ambiente y la cultura donde desempeña su labor. Es decir, el ambiente de la rehabilitación psicosocial dictamina un paradigma científico que no podemos obviar en nuestro quehacer cotidiano.
Agradecimientos
El autor agradece a la unidad de Formación y Docencia de San Juan de Dios. Servicios de Salud Mental sus correcciones al texto. También extiende su agradecimiento al comité organizador de la Jornada de Terapia Ocupacional en Salud Mental, realizadas en el Institut Pere Mata de Reus, el día 26 de Marzo de 2004, por haber invitado al autor a impartir una ponencia, la cual fue el embrión del presente artículo.










