Terapia ocupacional en el mundo laboral


Miguel Gómez
Terapeuta ocupacional. Madrid. España
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Nos encontramos en una situación laboral realmente precaria, desprotegidos a la hora de ejercer nuestra profesión y con puestos reducidos pues son cupados por otros profesionales.

Cualquier Terapeuta Ocupacional que acabe de terminar la carrera no sabe en que situación nos encontramos ahora mismo. Puede esperarse la cola del paro durante unos meses, como cualquier universitario recién salido del horno, pero no es consciente de la frágil situación en la que se encuentra nuestra profesión.

La profesión que hemos elegido para ejercer, está en una lucha por hacerse sitio, tiene que encontrar su lugar y evitar solaparse con otras profesiones con las que comparte y difiere. Siendo menos poéticos, yo diría que estamos una lucha desesperada en la que tenemos que buscar en nuestra mente el desarrollo como terapeutas y el desarrollo como vendedores de un producto, que es nuestra profesión, donde es tan importante ahora mismo saber de T.O. como de marketing y de derecho. Ahora necesitamos profesionales en todo el sentido de la palabra.

Voy a dividir los diferentes sectores donde actualmente, y sobretodo, gracias a la red hay una cierta demanda de terapeutas ocupacionales para plantear los diferentes problemas de manera sectorial.

El lugar donde más ofertas de trabajo hay es en el sector de las residencias de ancianos, pero aún así las ofertas laborales son insuficientes. Uno se puede encontrar con ofertas de trabajo de varias horas a la semana, de media jornada y en el caso de unos pocos con una jornada completa. Los primeros la única solución que tienen es ir buscando diferentes trabajos de pocas horas, completando así una jornada laboral decente, y rezando para que las residencias estén cerca entre si para que no se gasten lo que ganan en gasolina, si es que los afortunados disponen de vehículo propio. Los segundos estarán obligados a buscarse dos trabajo, como mínimo, para poder ganarse un sueldo, y aún estando en mejores condiciones que los anteriores el tiempo que estén será insuficiente si el número de residentes es grande. Los terceros podrían ser considerados los más afortunados y quizá lo serán por condiciones como T.O, pero difícilmente lo serán en condiciones económicas. Las residencias que se permiten tener un T.O. a jornada completa son las muy grandes, las que buscan negocio reduciendo costes, y un coste importante es el sueldo de los trabajadores. Las grandes residencias no se permitirán un T.O. cobrando algo más del convenio colectivo.

El convenio colectivo es realmente muy malo, parece mentira que los colegios de colectivos universitarios permitan tal abuso, pero lo que firmado esta, es difícil cambiarlo y lo único que se puede hacer es buscar estratagemas para poder ganar algo más de lo que el convenio marca.

Nuestra profesión es desconocida en las residencias, o por lo menos en gran número de ellas, y lo mismo da que se haga terapia cognitiva, física, de mantenimiento, de ocio, individual o grupal, raro será el caso donde se tenga alguna noción de nuestra profesión, por lo que tenemos una gran ventaja con respecto a muchos otros trabajadores y también algunas desventajas. La ventaja es que podemos crearnos nuestro espacio dentro de la propia residencia, siendo esta más importante para la vida de los ancianos dependiendo del tiempo que tengamos y nuestra predisposición al trabajo. La mayor desventaja que tenemos es que otras profesiones se solapan con la nuestra y si no definimos bien el papel de nuestra profesión estaremos perjudicando a todos los T.O. (aquí deben tomar importancia las asociaciones como la APETO o la APTOCAM, para denunciar a los que nos perjudiquen)

Otro de los ámbitos de trabajo son las asociaciones y fundaciones de colectivos con algún tipo de discapacidad. Por regla general el trabajo que ofrecen es de mayor duración y con las mismas condiciones económicas.

Esto podría parecer que es mejor campo de cultivo para plantar nuestras raíces profesionales pero también es engañoso. Las asociaciones no contemplaban la figura del terapeuta ocupacional en los convenios colectivos hasta hace poco, por lo que esa categoría profesional no existía y no se podía trabajar como tal. Eso sí, se podía ejercer como tal, pues las asociaciones se aprovechaban del vació para contratar a T.O. con una categoría profesional menor, ya sea monitor, encargado o cualquiera similar. El T.O. individual, veía que cobraba más como monitor en una asociación que como T.O. en una residencia y prefería trabajar con una categoría menor a la que le corresponde. Esto es quizá un error de concepto, pues la asociación sigue siendo una empresa que tiene que ser rentable con el dinero que maneja, y de esta manera conseguía unos profesionales a precios más baratos. La profesión debería velar por sus intereses y perseguir estos casos, para que se pague a los profesionales como lo que son y los propios T.O. deberían luchar por que se les aumente de categoría profesional dentro de estos centros. Para eso existen los sindicatos y los delegados sindicales, pero si partimos de la base que uno acepta cobrar menos de lo que debe (por un convenio establecido) se esta haciendo daño a sí mismo y a todos los que vayan por detrás.

También sería importante comprender que estamos gravemente perjudicados en los centros ocupacionales, puesto que históricamente y lingüísticamente debería ser nuestra profesión la que se encargara de dirigir estos centros, pero son los educadores, los que se encargan de ello. No conozco ni un T.O. contratado como tal en un centro ocupacional, y sí conozco a más de diez T.O. que trabajan en centros ocupacionales

El tercer sector sería el de los pisos tutelados, donde nos podemos encontrar con la misma papeleta, profesionales contratados como cuidadores que ejerzan de T.O. Las empresas siguen sacando duros a pesetas. Y con horarios abusivos, pues las noches son muy largas en los pisos tutelados. En estos casos, si se esta contratado como terapeuta es importante controlar las horas que se están y los diferentes pluses que se nos deben pagar, como nocturnidad, horas extras, etc, etc...

La otra problemática es que estos pisos están controlados por subvenciones y cada año puede cambiar de empresa por la que es dirigida, lo que produce una inestabilidad laboral importante.

Las medidas de presión que se pueden ejercer contra el empresario son muchas y variadas, y dependiendo de donde se trabaje unas serán más eficaces que otras, pero lo que ahora es innegable es la necesidad de un colegio profesional que de fuerza a un colectivo tan huérfano como el nuestro. Es la necesidad que tenemos como trabajadores y la obligación moral que deberíamos tener para todos los que vienen detrás, que son muchos y necesitaran de nuestro apoyo.

Nuestra entidad corporativa esta gravemente dañada. No tenemos quién nos represente de verdad, y debemos ser nosotros los que tomemos el mando de lo que debe ser nuestra profesión. Pero para eso sólo vale la unión de todos los T.O. y no la competencia entre nosotros.

Fuente: www.terapia-ocupacional.com

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