La necesidad de un nuevo planteamiento
Claramente, los involucrados en las modificaciones del hogar ven el problema desde diferentes ángulos.
Las personas mayores ven la dificultad y asignan prioridades a lo que debe hacerse, casi siempre, con el presupuesto en mente. Los profesionales de la construcción planifican, trazan o diseñan un nuevo espacio a medida pero rara vez evalúan explícitamente a la persona o a lo que se dedica ese espacio.
Los terapeutas ocupacionales tienen el mejor entendimiento del desarrollo funcional y cómo las personas interactúan con el entorno pero, aunque sean los más cualificados para evaluar de manera global, no están formados en las estructuras y la construcción de la vivienda que hay que modificar.
Si estas tres perspectivas se combinasen, un planteamiento integral podría llevarse a cabo. Un procedimiento así requiere del usuario para identificar el problema y contactar con el terapeuta ocupacional que determinará qué elementos del entorno hay que cambiar según la capacidad funcional. El terapeuta o el usuario contactarían con los constructores que crearán las especificaciones del diseño. Entonces, juntos el usuario y el terapeuta, revisarán estas especificaciones antes de empezar la obra.
El terapeuta puede hacer un seguimiento para asegurarse de que los cambios son realizados de acuerdo con sus recomendaciones y proporcionar entrenamiento al usuario, cuya importancia ha sido subrayada en varios estudios recientes. 17, 18
Aunque este proceso es tedioso, largo, y puede derivar en una traslación poco satisfactoria entre la identificación del problema, las recomendaciones, la instalación y la evaluación.
Una solución mejor es un enfoque conjunto en el que trabajen juntos usuarios, terapeutas y constructores para maximizar el desempeño funcional del usuario dentro del entorno doméstico. En este esquema, cada uno de los implicados contribuye con sus conocimientos y capacidad durante todo el proceso de modificación.










