El Paradigma Médico Universal
Tras algunos años de práctica en esto de la fisioterapia, y recogidos los testimonios de varios colegas de profesión así como de mis pacientes, he llegado a la humilde conclusión de que hay muchas cosas que no han cambiado desde los tiempos de Galeno y Avicena. Es curioso que a estas alturas aún se dejen caer con tanta frecuencia determinados comentarios a modo de panaceas diagnósticas. He decidido agrupar estas soluciones aplicables para todos y etiquetarlo como paradigma médico universal:
Que el paciente es un chaval, lo que sea que le ocurra se debe al crecimiento.
Que es un abuelete, qué quieres, eso ya son los achaques de la edad.
Si te coge entre un grupo y otro, pues,... duele porque va a cambiar el tiempo,
Y todos contentos.
Y si no siempre queda el recurso de decir que,... eso es un virus.
Es como las tragicomedias, cae gracioso pero en el fondo es realmente triste.
Pierde la gracia cuando en la praxis diaria se desprecian cosas como un osteoma osteoide de la cadera de un chaval, a cuya madre se ha repetido que ese dolor, (¡tranquila mujer!), se debe a que el niño debe estar pegando un tirón. O cuando algún sexagenario, justo cuando el hombre empieza a disfrutar de su jubilación, llega a perder la fuerza y sensibilidad de las piernas por la claudicación neurógena en relación con una estenosis de canal que su simpático médico "de cabecera" ha tomado siempre como nada, cosas de la edad. Tampoco es muy oportuno atribuir a un virus los vómitos y diarreas de todo bebe, porque igual se cuela alguna celiaquía de nueva presentación, o una intolerancia a la lactosa, y para cuando se acaba diagnosticando el tema, la criatura ya colecciona unas extensas lesiones de la mucosa intestinal.
Hoy en día la función diagnóstica está muy evolucionada. Los algoritmos de diagnóstico diferencial, los estudios estadísticos, la increíble sofisticación de los equipos de radiodiagnóstico, la detallada descripción de cuadros clínicos y patologías,... en fin, mucha inversión en conocimiento en ocasiones desperdiciada por intentar solventar los problemas demasiado rápido. Quizá prolongar la anamnesis con aunque sea una pregunta más pueda ser suficiente para obtener esa información que distingue los cuadros más benignos de patologías más serias. Y, de cualquier modo, aventurarse a recurrir a mi recién bautizado paradigma médico universal para despachar a un paciente no creo que sea ni operativo ni ético.
¿y si empezamos todos los sanitarios a pensar un poco más antes de abrir la boca?
Fuente: osteonfisioterapia.blogspot










