Etiquetas varias...
Soy fisioterapeuta. Nunca me han gustado los añadidos ni demás etiquetas. Me parece que la fisioterapia es una profesión excesivamente diluida y el hecho de etiquetarnos con determinado método o concepto no hace si no diluirnos más todavía.
En ocasiones el motivo es que los que nos dedicamos a la clínica privada debemos de tener una visión "comercial" para intentar llegar al usuario de modo distinto al que lo hace nuestra competencia, por ejemplo. No solamente soy fisioterapeuta si no que además soy "X".
Y ese "alarde" curricular puede llevar a confusión a un paciente que de antemano desconoce si existe alguna diferencia previa entre un fisioterapeuta, un quiromasajista, un osteópata, un quiropráctico... Y no se trata de un problema de "competencias". En España el fisioterapeuta es el profesional sanitario con estudios universitarios reglados capacitado para la aplicación de tratamientos terapéuticos. El resto son profesiones "no reconocidas", con una excepción: la osteopatía, que en España puede y debe ser ejercida por el fisioterapeuta con estudios en osteopatía, por lo general en forma de estudios de postgrado.
El hecho de realizar una formación "X" no debe ser motivo de discordia y menos todavía de renegar a nuestra profesión (conozco demasiados "ex-fisioterapeutas"), puesto que perdemos el prisma de lo que es realmene importante: EL PACIENTE. Ese debe ser el centro de nuestros tratamietos y bajo diversos criterios debemos llegar al mismo final, la readaptación funcional.
Volvemos al principio. Bajo mi humilde criterio, un fisioterapeuta es el profesional dedicado a la fisioterapia. Todo lo demás son etiquetas. No confundamos a la gente.










