Herramientas de control
Creo que es importante ser crítico con uno mismo. Puede ayudarnos a evolucionar como personas y terapeutas. Como no disfruto de una memoria envidiable, siempre voy haciendo anotaciones en un "cuaderno". Una de las cosas que me "gusta" registrar son los "fracasos terapéuticos": gente que desiste seguir con el tratamiento (conmigo) porque no mejora y piensan que no hay posibilidades de hacerlo.
He de decir que no tengo demasiados casos guardados, principalmente, porque la gente que abandona el tratamiento no suele avisarte. Deja de venir y punto. Pero claro, mucha gente que mejora, deja de venir y punto, por lo que tampoco se puede llevar un buen control de éxito o fracaso terapéutico.
El caso es que estaba esta mañana repasando el último caso que tengo anotado. Un paciente con un problema de dolor en un hombro. Cuando hace pesas es cuando más le molesta y lleva ya un tiempo preocupado por qué puede estar sucediéndole. Acude a mi (hace un tiempo), le valoro, le trato y mejora. Pero cuando vuelve a hacer la actividad, vuelve a notar dolor. Vuelve y se repite la historia. Le recomiendo "ejercicios" para hacer en casa a modo de progresión del tratamiento. El objetivo es dotarle de herramientas para que pueda seguir con el tratamiento además del rato que esta conmigo.
Mi paciente continua teniendo dolor al hacer pesas, por lo que visita a un colega mío, muy de su confianza, y le cuenta su problema. Mi colega le manda hacer una actividad, previa al gesto doloroso, que evita que padezca dolor mientras hace el ejercicio (una corrección en la postura a nivel cervical). Si no lo hace, duele. De hecho sigue molestando en otras actividades cotidianas, pero al menos no en el gesto que tanto le preocupaba.
Y ahí vamos. ¿Ha solucionado mi colega el problema de mi paciente? En realidad no porque sigue teniendo dolor. ¿Ha quedado satisfecho mi paciente con el "tratamiento" (apenas tuvo tiempo para atenderle, consulta más bien) propuesto por mi colega? Sumamente satisfecho. ¿Por qué? Porque le ha dotado de herramientas de control. ¿Ein?
El problema principal de mi paciente no es tanto que un gesto concreto le origina dolor. El problema, para él es el miedo y la inseguridad que le genera el que en un gesto concreto tenga dolor. ¿Qué me pasa se pregunta? ¿Qué tengo mal? "No lo se, -le responde mi colega- pero ahora sabemos que haciendo esa corrección no te duele".
Y le da lo mismo que el dolor sea el mismo y tenga la misma intensidad en el resto de actividades de su día a día, porque tiene algo con lo que puede hacerle frente.
El planteamiento del trabajo que le propuse iba orientado a mejorar el patrón de activación de la musculatura escápulo-torácica. Mi objetivo era obtener un gesto no doloroso con cantidad y calidad del movimiento. Pero no le dote de herramientas de control. No le demostré que él era capaz de provocar cambios en su dolor. Error.
Es fundamental dotar al paciente de herramientas de control suficientes, tanto en el plano "físico" (cantidad y calidad de movimiento...) como en el plano "emocional" (control de la situación, descontextualización del gesto doloroso...). Y es todavía más importante comprender que estos dos planos en realidad es uno solo. Que seguimos haciendo una distinción "cuerpo-mente" cuando en realidad todo es lo mismo.
Dotar de control de la situación, de control de la sintomatología, de control del problema. Hacer al paciente no solo partícipe del tratamiento si no convertirle en el protagonista del mismo.
Siento no estar a la altura de las demandas de todos mis pacientes e intento que pase las menos veces posible, pero agradezco este tipo de situaciones para poder aprender de mis errores.
Control. Necesitamos recuperar el control.










