La Torre de Babel

La "historia" nos demuestra la importancia de una buena comunicación. Los intentos del hombre se frustraron, obra de Dios, por falta de entendimiento. Y es que es fundamental poder comunicarse en un mismo idioma si pretendemos entender todos y cada uno de los matices de la conversación.

Esta tarea es complicada, porque para hablar en un mismo idioma tenemos que intentar llegar a un acuerdo. Deberíamos revisar los conocimientos aprendidos a lo largo de los años de formación y experiencia clínica, ponerlos sobre la mesa e intentar, junto con otros muchos profesionales, buscar los puntos en común.

¿Qué quiere decir eso? Que cuando hablas con un doctor en traumatología, "toda" patología es de origen musculo-esquelético. Si hablas con un fisioterapeuta encontrarás algunos compañeros que hablen del sistema neuro-musculo-esquelético, otros de las fascias, de las vísceras, del sistema de movimiento (¿ein?... ¿el movimiento un sistema?), de psiconeuroinmunología, de traumas de la infancia, del sistema nervioso central...

Tengo pendiente un pequeño "experimento". Tengo un problema "mecánico" en mi hombro derecho. Voy a acudir a la consulta de siete fisioterapeutas a la espera de siete etiquetas distintas. Llevo dos etiquetas de dos traumatólogos amigos, dos de dos fisioterapeutas y me quedan cinco más. Cuando las tenga todas publicaré una entrada con la curiosa experiencia. Y es que realmente, se puede llegar a Roma desde distintos caminos, pero creedme, no todos los caminos llevan a Roma.

Cuando empecé a oir hablar del abordaje "bio-psico-social" se abrió un nuevo enfoque en mi manera de concebir ciertos aspectos fundamentales de la fisioterapia. El individuo es único y depende tanto de factores genéticos inherentes como de su interacción con el medio. Somos nosotros y nuestras circunstancias. Del mismo modo que no "pisamos" de la misma forma al caminar, no procesamos del mismo modo la información.

La fisioterapia del aparato locomotor debe buscar su lenguaje y este debe basarse en el movimiento. Los mecanismos lesionales son teóricos. El movimiento es clínicamente objetivable. No tratemos de buscar el tendón dañado, centrémonos en el conjunto, en la función.

Mi lenguaje es el movimiento (¿lenguaje corporal?). Ahora viene la parte difícil, intentar llegar a un consenso dentro del colectivo de fisioterapeutas, y luego la imposible, hacerle entender al médico rehabilitador que mi tratamiento se centra en el movimiento y no en la anatomía. En mi clínica la cosa es relativamente sencilla, pero, en un hospital, con las jerarquías, tenemos para otra entrada y de las "conflictivas"...

Fuente: Diario de un fisioterapeuta

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