Whiplash y desilusión

Escrito por Carlos López Cubas, Fisioterapeuta Viernes 26 de Febrero de 2010 14:16

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  1. Whiplash y desilusión
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Whiplash y desilusión

 

Hace unos días atendí a un paciente por un whiphash.Un latigazo cervical como toca, con un camión embistiendo por detrás al no parar en el ceda de la rotonda. Nada de tonterías, el coche de mi paciente encalado en la rotonda.

Acude a las 2 semanas del accidente, con el collarín marca "mutua".Tras unos 20 minutos de examen subjetivo, en los que descubro que mi paciente nunca había sufrido un percance violento anterior, ni padecía con anterioridad desórdenes del movimiento o dolor relacionado con la columna, que se muestra algo catastrofista (lo normal para estos casos, nada exagerado en mi opinión), que sus conocimientos al respecto del tipo de lesión están distorsionados por la praxis médica recibida hasta el momento, que acepta la inmovilización y teme el movimiento, que sufre una miscelánea de dolores en áreas como hombro, brazo, cuello, cabeza, dorsales, y "un culo",... como íbamos, tras esos 20 minutos, establezco lo que van a ser las "banderas amarillas" a seguir atendiendo, los aspectos cognitivos que tendré que reeducar, el tipo de examen físico que voy a empezar haciendo, y las contraindicaciones a atender en esta primera sesión.

Invito a mi paciente a la zona de exploración (queda más elegante que llamarlo la camilla), le hago moverse, mirar en varias direacciones, agacharse, observo su postura y su mímica, el tono de voz, la actitud,... una vez sentado en la camilla, y aún antes de tocar, valoro su neurodinámica a nivel activo (slump y esas cosas). Revaloro en esta posición la movilidad, y empieza a palpar su cuello, buscando áreas sensibles, movimientos limitados o descontrolados, hombros para arriba, abajo, coge aire (primeras costillas se mueven como corresponde), algún test para los desfiladeros escápulo torácicos, otros ortopédicos para ver si la terapia manual es posible,... sigo explorando en supino el patrón de flexión cervical, el área suboccipal,...

Dejo unos 5 minutos para aplicar alguna técnica suave para aliviar al paciente (en una primera sesión sobre todo atiendo a la exploración, no de mucho tiempo para tratar muchas cosas ni comenzar con las explicaciones más profundas.), y lo devuelvo a la silla para comentarle mis impresiones, corregir los primeros equívocos para que tome un rol activo y deje de tomar y hacer cosas extrañas, le indico algún ejercicio (más para implicarle en su tratamiento, en estos momentos, que realmente con otros fines), y comienzo a establecer con él las pautas y objetivos de mi propuesta de orientación y tratamiento de su problema.

Creo que hasta aquí obro como corresponde, y animo a los lectores a referir sin prejuicios sus objeciones y recomendaciones. Pero entonces, mi paciente dispara su comentario, para dejar claro su objetivo de mi tratamiento.

"Bien, bien, pero vamos, yo lo que quería es que, si me tienes que hacer unos masajes o algo, hazlo, pero vamos, sobre todo quería que me hicieses un informe para que me paguen como toca cuando sea el juicio, porque el abogado me ha comentado que..."

Y yo, con cara de pasa, suspiro con resignación y la ilusión profesional del momento en el subsuelo (mi centro está en un bajo sin garajes debajo, si los hubiera, allí habría que buscar mi ilusión).Menos mal que el siguiente paciente desvía mi atención, y que la distracción es el analgésico más potente.

Fuente: http://osteonfisioterapia.blogspot.com

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