ES FUNDAMENTAL LA PREVENCIÓN
La parte más importante es la prevención, así se aconseja el tener una rutina de estiramientos, tanto antes de una actividad ya sea deportiva o laboral intensa, como después de la misma. Esto puede reducir mucho el riesgo de sufrir contracturas. Todos deberíamos conocer autoestiramientos de las zonas que en nuestra vida diaria sometemos a mayor estrés.
Es importante la existencia de un buen calentamiento antes de comenzar con las actividades físicas.
Es importante modular el nivel de actividad física a la capacidad de cada persona.
Es recomendable tratar aquellos desequilibrios posturales que nos pueden predisponer a sufrir continuas contracturas musculares. Personas, con cabeza protuida, problemas mandibulares, inadecuadas curvas vertebrales, valgos y varos de rodillas etc..
Es recomendable una buena ergonomía,tanto en la vida laboral como en nuestras actividades de la vida diaria. A este nivel también recomendamos, el poder cambiar de postura durante un trabajo prolongado, o el permitir a nuestros músculos, el reposo necesario cuando estamos ante una actividad laboral que nos exige gestos repetitivos.
Es importante una buena hidratación y ,por supuesto, seguir los consejos dietéticos que arriba describimos.
Una vez sufrimos la contractura, el calor, autoestiramientos y cremas relajantes pueden ser el camino a seguir, hasta que pueda acudir a nuestro fisioterapeuta de confianza. Como en la mayoría de las lesiones cuanto más precoz sea el tratamiento por parte de tu fisioterapeuta, más eficiente y menos largo será la duración de los síntomas que crea la contractura.
Como hemos comentado, es fundamental que tu fisioterapeuta, valore si la contractura ha sido consecuencia puntual de un sobreesfuerzo o esta vinculada con otros problemas más profundos que conviene tratar para evitar recidivas.









