PROPONEMOS ABORDAR LAS LESIONES MUSCULARES CON UNA ÓPTICA MÁS MOVILISTA

Las roturas de grado I y II son tratables con fisioterapia, las roturas de grado II muy amplias o las de grado III deben ser valoradas por el traumatólogo por si procediese una intervención quirúrgica.

En las roturas de grado I y II la forma de proceder puede ser muy parecida adaptándonos a la sintomatología de cada una y respetando los plazos que evidentemente serán mayores en las roturas de grado II que en el tirón muscular.

Nosotros nos decantamos por una recuperación activa con la utilización de técnicas de fisioterapia combinada con un protocolo de actividad aérobica de la zona lesionada.

 

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Estiramiento activo de gemelos

En un primer momento, utilizaríamos la crioterapia, electroterapia antiálgica, drenaje para normalizar la zona. También solemos utilizar masoterapia, técnicas miofasciales y de inhibición pero nunca sobre el foco de lesión, sino en las zonas adyacentes para normalizar el tono del músculo. Podemos utilizar el vendaje neuromuscular para alinear las fibras para su correcta regeneración, así como técnicas de estimulación de la regeneración de tejidos como por ejemplo el láser. Ya en esta fase empezamos con el protocolo de actividad aérobica que comprende un periodo de tiempo de marcha, contracciones isométricas (ver ilustración de portada) y estiramiento activo, siempre por debajo de la molestia que es lo que nos marcaría que no estamos agravando la lesión. Para ello podemos valernos de nuevo de métodos como el vendaje neuromuscular.

Un ejemplo de procedimiento para el tratamiento desde el inicio de una rotura de fibras grado I o II podría ser:

• Desde el momento de la lesión hasta las 24 horas después:
o Crioterapia de la forma ya indicada
o Vendaje neuromuscular o vendaje funcional cerrado circular
o Marcha por zona llama y siempre por debajo del dolor para ello podemos utilizar ayudas como vendaje neuromuscular, o incluso alguna alza si la lesión es en el tríceps sural.

• El segundo día de lesión:
o Electroestimulación
o Realización de ejercicios de contracción isométrica de la zona lesionada.
o Estiramientos activos por debajo del umbral del dolor
o Crioterapia
o Masaje de drenaje
o Vendaje funcional o neuromuscular
o Marcha por zona llana

• Al 5º día
o Todo el tratamiento anterior
o Sumamos 20 minutos de marcha a mayor ritmo
o Si el paciente es deportista sería carrera continua como hemos comentado varias veces respetando que no exista dolor, sería aceptable las pequeñas molestias, pero nunca sensación de pinchazo o dolor.

•Del 5º día hasta el día 21º en la mayoría de los casos:
o Tratamiento anterior
o Progresión en la actividad aeróbica, en las contracciones y en los estiramientos, esto significa que siempre siguiendo la regla del no dolor debemos ir aumentando nuestra actividad.
o Cuando la carrera continua no genere ninguna molestia, empezamos a realizar pequeños cambios de ritmo y de dirección, aumentando la intensidad de forma muy progresiva. Cuando esto no generé ningún dolor podemos realizar saltos, arrancadas, frenadas y sprints hasta la vuelta paulatina a la actividad deportiva.
o En cuanto al trabajo de fuerza de la zona cuando las contracciones isométricas no generen ninguna molestia, progresaremos a realizar contracciones concéntricas, para terminar con las excéntricas.
o Por último los estiramientos pasarán de ser activos mediante la contracción del antagonista a ser pasivos, siempre respetando el que exista tirantez muscular pero no dolor de la zona lesionada.

Tradicionalmente hemos tenido la noción de que el músculo estriado es incapaz de desarrollar una regeneración funcional después de un traumatismo y es necesario inmovilizarlo hasta la cicatrización y después movilizarlo prudentemente. Pues bien, partiendo de las constataciones lesionales, de la clínica y de los trabajos de Jarvinen otros criterios prevalecen claramente por sus resultados ante la tradicional inmovilización:

El dolor es necesario tratarlo lo antes posible para romper la conocida como "espiral infernal", el círculo vicioso que crea la contractura-dolor-contractura. Por ello son fundamentales las técnicas ya descritas como: crioterapia, drenaje linfático, masoterapia suave en zonas circundantes, vendaje neuromuscular, electroestimulación...

• Es necesario evitar la instalación de un hematoma, hay que permitir y potenciar su rápida difusión y eliminación. Para ello es importante técnicas como el drenaje linfático, el vendaje neuromuscular linfático y sobretodo la actividad aeróbica de la zona que permite la llegada de más sangre que recoja los productos de desecho. De ahí la importancia de las contracciones isométricas y la marcha por zona llana y por debajo del umbral del dolor.

La vascularización es indispensable en la regeneración tisular y cicatricial. Por lo tanto, fundamental la existencia de esta actividad aeróbica que aumenta dicha vascularización. De hecho según las teorías de Jarvinen la velocidad de regeneración se relaciona directamente con el metabolismo aérobico del músculo lesionado.

 

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Actividad aeróbica controlada

• Los estiramientos activos facilitarán la orientación de las nuevas fibras. El objetivo de nuestra terapéutica debe ir encaminada a restaurar las cualidades mecánicas del músculo lesionado alrededor de la semana después de la lesión. Esto según las teorías de Jarvinen solo es posible con una movilización precoz, si existe inmovilización este proceso tardaría al menos 3 semanas. Este fenómeno es aún más cierto en sujetos jóvenes.

Resumiendo, proponemos abordar las lesiones musculares con una óptica más movilista, iniciando el tratamiento de forma precoz y con dos premisas fundamentales:

Respetar la fase inflamatoria de la lesión, es decir evitar la toma de aines en los primeros días ya que esto podría poner obstáculos en el proceso de limpieza del foco de la lesión y retardar la cicatrización, además pueden favorecer el sangrado en la zona de lesionada.

Promover una recuperación activa desde el primer momento de lesión:
o utilizando medidas de control del edema y del dolor.
o Programar una progresión de ejercicios de contracción isométrica, estiramientos y aérobicos (marcha, carrera) que estimulen una correcta y rápida regeneración muscular. Respetando siempre el umbral del dolor.

Esta es la forma ideal de actuación que nos permite dirigir y controlar los propios mecanismos del cuerpo para la regeneración muscular. El problema es que en muchas ocasiones las roturas de fibras nos llegan después de una inmovilización prolongada, o como mínimo después de varios días de haber sufrido la lesión. En la mayoría de estos casos existe una cicatriz en la zona de la rotura, que en muchas ocasiones produce dolor o predispone a recidivas.

 

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Cyriax en isquiotibiales

Nuestra forma de proceder suele ser el reagudizar la lesión con técnicas como el Cyriax, para de nuevo volver al tratamiento descrito anteriormente siguiendo los pasos de la regeneración muscular. Intentando evitar de esta manera procesos anormales de cicatrización que puedan ser una solución a corto plazo pero que posiblemente creen procesos recidivantes que puedan terminar cronificándose.