Un vistazo a la fisiología celular de la neurona y al mismo tiempo a la etiología de las demencias
Las células - y por lo tanto también las neuronas - viven de una manera relativamente tranquila y ‘contenta' si
a. Pueden comunicarse entre si,
b. Pueden producir suficiente energía,
c. Pueden mantenerse íntegras (van Dam, 2002).
El punto a. tiene que ver sobre todo con la funcionalidad de la membrana celular (véase también el punto c.) y los receptores para los neurotransmisores. Para información más extensa (también en imágenes) re-fiero al syllabus del seminario "El hombre celular exhausto" (van Dam, 2002). En los casos de demencia y demás procesos neurodegenerativos hay una serie de cosas que llaman la atención:
Hay claros indicios de una función colinérgica mermada. La memoria utiliza transmisores y receptores colinérgicos. En pacientes afectados por la enfermedad de Alzheimer observamos una disfunción de este sistema colinérgico. Especialmente en la corteza disminuye la actividad de la enzima colinacetiltransferasa (CAT). Esta disminución puede ascender hasta el 90%. En consecuencia, las células producen menos acetilcolina. La medida de la reducción de la síntesis de acetilcolina es correlativa a la gravedad del cuadro clínico. Muchas células colinérgicas se encuentran en una zona especial en el centro del cerebro, situada en la base del mismo, llamada el hipocampo, y en una zona del sistema límbico en forma de almendra (la amígdala). Esta zona tiene que ver especialmente con recordar, aprender y por lo tanto con la memoria, pero al mismo tiempo también con las emociones. (Véase figura 18 en portada) Localización del hipocampo en la base del cerebro.
También otros sistemas de transmisión están afectados: el del glutamato (receptor NMDA), de la dopamina y de la serotonina y quizás de la somatostatina. Observamos una disminución de la actividad de estos sistemas con los siguientes porcentajes:
• Transmisión glutaminérgica hasta 80 %
• Transmisión serotinérgica 40 - 60 %
• Somatostatina hasta 60 %
• (Nor)adrenalina sin cambios
• Transmisión dopaminérgica diferente, incidencia tardía
• Transmisión GABAérgica diferente, incidencia tardía
• Cortisol puede multiplicarse por dos
En personas sanas, una disfunción en la memoria puede también ser provocada por el bloqueo de los receptores de acetilcolina (Krämer, 2000). La importancia de un cambio en el sistema glutaminérgico queda explicado en el artículo de Schwarz (2003). Porque el glutamato no sólo juega un papel como transmisor dentro del sistema nervioso (neurofisiología) sino también como transmisor del sistema inmunológico. Así puede ser que las células de microglía se sobreactiven en caso de producirse cambios en el sistema glutamático. Esto explica posiblemente la reacción casi autoinmunológica de las microglías con respecto a las células afectadas por las placas de amiloideo (véase arriba).
En sentido terapéutico, resulta recomendable optimizar primero la fijación de los receptores dentro de la estructura fosfolípida de la membrana . Los estudios con ácidos grasos Omega-3 (Hornstra, 2003; Pe-tot, 1999) han demostrado que un número de disfunciones neurodegenerativas mejoran si la alimentación contiene suficiente DHA y EPA. ¡Y eso preferiblemente durante toda la vida!
De esto se desprende que: de 300 a 400 mg de DHA al día (DHA o aceite Omega-3) son obligatorios en el tratamiento de pacientes con demencia. Los receptores mismos tienen que disponer además de suficiente azufre, ya que la interacción entre la fracción lipídica de la membrana (ácidos grasos Omega 3) y la proteína de los receptores sólo es posible mediante puentes de azufre. El consumo de cebollas y ajo puede mejorar notablemente la disponibilidad de azufre.
La sustancia MSM (Metil Sulfonil Metano), que no sólo es un donante de azufre muy bueno sino que también garantiza, en calidad de donante de grupos metílicos, el estado de metilización del DNA dentro del núcleo de la neurona y por lo tanto, estabiliza los genes.
Los pacientes con la enfermedad de Alzheimer toman (como mínimo) 2 gramos de MSM al día.
El problema de la disminución de la comunicación de célula a célula por la pérdida de neurotransmisores es un dato básico de los cuadros clínicos degenerativos como la enfermedad de Alzheimer. Al envejecer, la cantidad de monoaminooxidasas (MAO) A y B aumenta. Por este motivo se descomponen cada vez más neurotransmisores. En ese proceso, MAO A descompone sobre todo la adrenalina y la serotonina, y MAO B sobre todo la dopamina. El inhibidor MAO Senigiline es uno de los pocos medicamentos que muestran un efecto claramente positivo sobre el desarrollo de la enfermedad.
Para aumentar la cantidad de acetilcolina, se recomienda con frecuencia en caso de disfunciones de la memoria la administración de lecitina, porque en el cerebro se puede segregar de ella la colina. Esta a su vez es el precursor de la acetilcolina.
La tabla 5 representa un resumen de la presencia de colina y sus derivados en un número de alimentos.


Hay que destacar que los huevos son unos buenos suministradores de derivados elaborados que estabilizan la membrana, y también la lechuga iceberg suministra mucha colina, y una combinación excepcionalmente buena y rica de estas tres sustancias bioquímicas se encuentran en ¡el hígado de pescado!
Los valores cada vez más bajos para el neurotransmisor serotonina producen varios efectos que se asocian con la demencia: problemas del sueño y depresión, por ejemplo. En este caso se puede compensar parcialmente y de forma efectiva esta pérdida con el L-triptofano y sus cofactores. El triptofano puede administrarse - dependiendo del cuadro clínico - en cantidades de 500 a 2000 mg al día.
La toxicidad del glutamato en procesos neurodegenerativos (Schwarz: .... the enemy within!) ha de ser compensado con GABA. Porque ya que no está permitido el uso de esta sustancia, propia del cuerpo, en suplementos alimenticios, es cuestión de optimizar su producción por el propio cuerpo mediante L-glutamina, B3, B12 y B6.
Dosificaciones:
L-Glutamina 500 - 2000 mg al día
Niacina 1000 - 3000 mg al día (dosis menores pueden fomentar la inflamación y en consecuencia la degeneración de las células!)
B12 800 - 1000 ?g al día
B6 > 50 mg al día
En la síntesis de varios de los neurotransmisores mencionados, SAMe (Sulfato Adenosil Metionina) juega un papel importante. La administración de SAMe fomenta además la síntesis de la melatonina, un importante antioxidante del cerebro. Además, en pacientes con niveles altos de homocisteína, se constata una actividad bastante reducida de la sintetasa SAMe. Esta enzima cataliza la síntesis de SAMe de la metionina y de ATP (energía). En el cerebro de pacientes fallecidos con Alzheimer se encuentran unas concentraciones muy reducidas de SAMe (Proveer, 2002). Todos los transferentes de grupos metílicos (metiltransferasas) utilizan SAMe como fuente de estos grupos metílicos. Afecta a la metilación de DNA, RNA, neurotransmisores, lípidos y proteínas. Una metilación defectuosa de las proteínas en el sistema nervioso central puede además aumentar la neurotoxicidad de la homocisteína y ser por lo tanto el origen de síntomas que encontramos en pacientes con la enfermedad de Alzheimer.
Dosificación: (mínimo) 2 x 400 mg al día.
Algunas anotaciones con respecto al punto b (Producción de energía):
La gestión de la energía del cerebro es un proceso exclusivamente aeróbico. El combustible es la glucosa, que es transformada en las mitocondrias en ATP con ayuda del oxígeno. Por eso la cantidad de oxígeno que llegue al cerebro es de vital importancia.
Aunque el peso del cerebro no asciende a más del 2% del peso corporal (de 1,3 a 1,5 kg), estas aproximadamente 100 mil millones de células gastan aprox. el 22% de la cantidad total de oxígeno ventilado. Pequeños cambios en las arterias pueden causar una reducción del aporte de oxígeno y por lo tanto pueden causar una mermada capacidad de producción de ATP. Una de las patologías más conocidas es la llamada Encefalopatía Arteriosclerótica Subcortical (SAE), también llamada la enfermedad de Binswanger. Se trata sobre todo de los pequeños vasos sanguíneos debajo de la corteza. Por este motivo la demencia resultante también es llamada la demencia "small-vessel-disease" . Esta forma pertenece al grupo de demencias vasculares.
También el amiloideo ?, formada a consecuencia de la enfermedad de Alzheimer, puede adherirse a las paredes vasculares y causar así situaciones angiopáticas.
Pero la demencia vascular más importante es la consecuencia de pequeños (y frecuentes) infartos seguidos o de un gran infarto. El cuadro clínico de la demencia repentina que surge así es totalmente distinto de la forma lenta que se observa con la enfermedad de Alzheimer. La figura 19 explica las diferencias.
Vemos que el proceso de envejecimiento normal no pasa por debajo del limite de la demencia y que, mientras que en la enfermedad de Alzheimer la demencia es un proceso lento que lleva paso a paso a la deficiencia mental descrita, la demencia vascular empeora a pasos agigantados.
La tabla 6 explica los factores diferenciales. Aparentemente, la forma vascular se produce más en hombres y la enfermedad de Alzheimer afecta en igual medida a hombres y mujeres a edades no tan avanzadas (de 50 a 70 años). A medida que aumente la edad, también aumenta el porcentaje de mujeres, debido a la mayor esperanza de vida para mujeres en Europa.
También los síntomas de atrofia y las disfunciones sensitivas que en el caso de la enfermedad de Alzheimer normalmente no forman parte del cuadro clínico, pueden ser una ayuda importante para la diferenciación del diagnóstico.


Sobre todo en caso de SAE y de ‘small-vessel-disease', pero también después de un infarto, los medios que mejoran el riego sanguíneo pueden mejorar el cuadro clínico positivamente. El Ginkgo biloba estandardizado mejora de forma significativa el resultado de los tests referentes a la capacidad mental (Krämer, 2000). Puesto que una parte del amiloideo ? siempre se adhiere a las paredes vasculares, resulta recomendable iniciar este tratamiento de apoyo también en casos de Alzheimer.
Para mejorar la elasticidad de las paredes vasculares y por lo tanto también el riego sanguíneo, el consumo de pescado azul puede ser una buena medida de apoyo. Los estudios de Bouchier-Hayes (en: Circula-tion, 2003) mostraron que el consumo de una ración de pescado al día aumentaba la elasticidad de las paredes vasculares gracias a la presencia de la Taurina (aprox. 1,5 g por ración).
También el Olea europea, producido con los brotes de las hojas de los olivos (por lo tanto, ¡el consumo de aceite de oliva no resulta útil aquí!) puede mejorar la administración de oxigeno al cerebro con el factor cinco.
El radical de monóxido de nitrógeno (NOO*) tiene un efecto vasoconstrictor, pero sin embargo el no radical NO tiene un efecto vasodilatador. Al administrar una dosis alta de Vitamina C se puede evitar la aparición de NOO* y de su efecto patológico vasoconstrictor.
La dosificación necesaria para ello corresponde a 2 - 3 gramos al día.
Por supuesto, la síntesis de ATP puede verse también reducida de forma drástica (véase figura 20) por el daño de los radicales a las membranas y al DNA de las mitocondrias, así como por el efecto causado por un mayor nivel de homocisteína, lo cual fomenta la inflamación.
Figura 20:

Después de haber explicado en el año 2002 de manera extensa la lucha contra la peroxidación lipídica (daños a las membranas por radicales libres) mediante vitaminas antioxidativas, sustancias vitalizadoras y microelementos (van Dam, 2002), quiero centrarme aquí en los hallazgos de Petot (Petot, 1999) quien demostró que el consumo de verdura, vitamina E y vitamina C rebaja el riesgo de contraer la enfermedad de Alzheimer en respectivamente un 18, 19 y 18%. Además: las personas de mediana edad que obtienen más del 40% de sus calorías procedentes de grasas (probablemente con altos porcentajes de grasas saturadas) corren 29 veces más el riesgo de tener la enfermedad de Alzheimer que las personas que sólo sacan el 35% de sus calorías de las grasas.
Por lo tanto, para evitar la entrada de calcio en la célula, consecuencia también del daño producido por los radicales libres a la membrana celular que produce a su vez también la activación de la cascada enzimática proinflamatoria procedente de fosfolipasa A2, ciclooxigenasas (COX1 y COX2) y lipogenasa, resulta importante mantener la concentración intracelular de magnesio. Sobre todo en personas mayores, la obtención epidémica de magnesio de la alimentación no es suficiente. Sobre todo la verdura verde contienen magnesio, por ser éste electrolito un componente de la clorofila. Además, el Magnesio puede aumentar los niveles en la célula. Los suplementos de magnesio se han de administrar durante un largo período porque la velocidad de absorción de este mineral es muy baja.
Dosificación: tomar hasta que se alcance un valor sérico de mínimo 0,90 mmol/l. Pero por desgracia, el consumo de vino tinto juega aquí un papel ambivalente: las taninas del vino pueden captar los iones bivalentes. En el caso de hierro sería de forma positiva, porque así el potencial inflamatorio (Reacción Fenton) y la generación de proteínas Tau se mantiene bajo, pero en el caso de magnesio, es más bien negativo: el consumo de aprox. 0,5 litro de vino tinto aumenta la necesidad de magnesio en aprox. 200 mg.
Por lo tanto es recomendable dar a estos pacientes un suplemento de Magnesio.
Energía para el cerebro significa glucosa. Esta glucosa es transformada en ATP exclusivamente con ayuda de oxígeno. Para ello, el cerebro gasta diariamente aprox. 400 kcal (aprox. 100 gramos) de glucosa al día. Pero desgraciadamente el alto nivel de glucosa en el cerebro también puede tener consecuencias negativas cuando hay presencia de muchos radicales. Porque los grupos aldehídicos y/o cetónicos de la glucosa se pueden combinar con los grupos NH2 de los aminoácidos; de esta manera se generan los productos finales llamados ‘Advanced Glycation Endproducts' (AGE´s). Estos AGEs encontramos en el cerebro en las placas seniles y en las estructuras neurofibrilares de los pacientes con la enfermedad de Alzheimer. También muchas enzimas son desactivadas con la formación de AGEs. También se ven afectadas las células de microglía: se generan más radicales libres y la producción de citoquinas neurotóxicas, como p.e. TNFa, aumenta.
Las consecuencias de la glicosilación para la capacidad mental y la función de la memoria se desprenden claramente de los estudios realizados por Celkoe (Celkoe, 1998). Es un fenómeno habitual que en las neuronas de animales mayores haya más AGEs que en las neuronas de animales jóvenes (figura 21). Si la glicosilación es impedida por la administración de vitaminas antioxidativas y microelementos, entonces la cantidad de AGEs se convierte en 15 días en valores ‘juveniles'.
Figura 21

¿Cuales son las consecuencias para la memoria? En una situación de memorización (buscar el camino en un laberinto), el número de faltas cometidas por los animales mayores después de la terapia resulta ser tan bajo como el de los animales jóvenes
(véase figura 22) y notablemente más bajo que el de los animales mayores sin terapia (placebo).










