Cuidado
Lo más probable es que exista una predisposición genética en una parte de los pacientes con homocisteína (véase arriba). El polimorfismo 667 C-T tiene como consecuencia que en esos individuos una enzima, que juega un papel en el metabolismo de la homocisteína, no esté expresada. Un defecto genético de este tipo puede ser demostrado mediante el test de carga de metionina. En este caso, la administración de suplementos de vitaminas B en cantidades bajas no será un remedio. Además, dichos pacientes han de seguir una dieta extremadamente baja en metionina (poca cantidad de carne, pescado y huevos) y tener un estilo de vida que excluye los demás factores de riesgo cardiovascular. Y además, ¡para estos pacientes la cisteína se convierte en un aminoácido esencial!
Sin embargo, la suplementación propuesta también es útil para estos pacientes, que en ese caso tendrían que tomarla durante toda la vida (Véase figura 14).

Las investigaciones más recientes (Koga, 2002) demuestran de nuevo la interacción entre unos valores de homocisteína más elevados y las modificaciones de una cantidad de parámetros referentes a la inflamación del endotelio vascular. De hecho, Koga observó que la quimiotaxis y la acumulación de monocitos y células T aumentaban en el endotelio. Es sabido que son precisamente estos factores los que inician el proceso de la arteriosclerosis.
Dependiendo de la cantidad de homocisteína, se produjo un incremento lineal de estos factores estimuladores de la arteriosclerosis. También era llamativo que como protección del endotelio y por lo tanto también contra el proceso inflamatorio, se obtuvieron buenos resultados con una alta dosis de vitamina E.
Morris (Morris, 2001) estudió la relación entre la hipofunción de la tiroides, los valores elevados de homocisteína y los contenidos elevados de colesterol LDL en la sangre. Independientemente de otros factores de riesgo, como el índice de masa corporal, ser fumador o presentar concentraciones de albúmina en suero, existe una clara relación entre el funcionamiento irregular de la tiroides y la aparición de factores de riesgo, como valores elevados de LDL y de homocisteína.
Sustancias antioxidantes
Existen pruebas irrefutables de que la inhibición del proceso de oxidación del colesterol LDL y la disminución del potencial inflamatorio mediante sustancias antioxidantes juegan un papel importantísimo en la prevención y la prevención secundaria de enfermedades cardiovasculares.
Sin embargo, hay un hecho importante que se desprende de todos los estudios:
Cuando una persona tiene unos valores demasiado bajos en la sangre de determinadas sustancias antioxidantes, los suplementos de vitaminas en exclusiva, como la E y la C y con microelementos, como el selenio, surte un efecto positivo. Pero sólo se produce una reducción significativa del riesgo si además se come suficiente fruta y verdura, eventualmente junto con un suplemento. Existe la sospecha de que la fruta y la verdura contienen además una cantidad de sustancias vegetales secundarias (parcialmente
desconocidas) que ejercen un efecto claramente inhibidor sobre la arteriosclerosis (Singhal, 2001).
Una selección de dichos estudios:
- Hu (1998) demostró que el consumo regular de nueces (> 5 x por semana) redujo el riesgo de los infartos, tanto mortales como no mortales.
- Orekhov (1997) estudió el efecto del ajo y constató que el ajo tiene un efecto claramente preventivo y regenerativo con respecto a la pared vascular. Probablemente son los mecanismos de regulación los que juegan aquí un papel con respecto al metabolismo de los lípidos. Además, también el resveratrol es de gran importancia (Debasis Bagchi, 2002). Resveratrol no sólo es un buen antioxidante - visible en la disminución de los valores de dialdehida malónica (MDA) - y un protector contra las radicales libres, sino que también regula el ritmo cardíaco. El efecto antiestrógeno de resveratrol posiblemente también juegue un papel importante en la prevención del deterioro del endotelio, porque el resveratrol bloquea los receptores de estrógeno, situados en la pared vascular, y inhibe así la proliferación innecesaria de la pared celular. Los fito-estrógenos procedentes de la soja (Adams, 2002; Kirk, 1998) tienen un efecto similar.
- Reed (2002) llevó a cabo unas investigaciones con respecto al efecto de los flavonoides del arándano agrio (Cranberry: arándano americano) sobre el desarrollo de la aterosclerosis y la salud cardiovascular y constató que sobre todo los proantocianidinas (también presentes en el vino tinto) ejercen un efecto inhibidor sobre la oxidación del colesterol LDL.
- Quizás estos procesos explican también el efecto positivo de por ejemplo Ginkgo biloba y Crataegus oxyacantha. Del ginkgo se sabe que no sólo tiene un efecto positivo sobre el riego sanguíneo (e.o. del miocardio), sino que ¡también es un excelente antioxidante!
- Existen muchas investigaciones en el campo de las vitaminas, demasiadas para mencionar todas. Por lo tanto, a continuación sólo se hace una selección entre los cientos de estudios:
- El artículo innovador de Fairfeld en JAMA de junio del 2002 estableció por primera vez en la historia de la ‘American Medical Association' que los suplementos son necesarios para la salud.
- Unas cantidades aumentadas de noradrenalina causan la disminución de la cantidad de proteínas de apoptósis en el miocardio, lo cual va asociado a estrés oxidativa (disminución del potencial redox de GSH/GSSG), pero - todavía - sin aumento de la presión sanguínea. Los efectos nocivos de un exceso de noradrenalina se pudieron evitar mediante la administración de beta-caroteno, vitamina E y vitamina C (Qin, 2001). Por lo tanto, en ese caso el combinado de Carotenoides, junto con las diferentes formas de ascorbatos, resulta ser una elección necesaria
- Shite (2001) llega a una conclusión similar en el caso de la normalización de la miocardiopatía como consecuencia de taquicardia (la misma combinación de vitaminas).
- En un estudio en el año 2001, Oztürk-Urek administró selenio, vitamina C y E al tejido de polluelo y constató una mejora en todos los parámetros antioxidativos (tanto enzimáticos como a nivel GSH).
- Fuller (Fuller, 1996) estudió en fumadores el efecto de una mayor ingesta de vitamina C (1000 mg al día) sobre la oxidación del colesterol LDL. ¡Este sencillo suplemento evitó la oxidación del colesterol LDL!
- En un artículo en el ‘International Journal of Vitamin and Nutritional Research', Bron (2001) establece que el papel de la vitamina E, va mucho más allá que el de hacer únicamente ‘limpieza' de radicales libres. La vitamina E potencia el sistema inmunológico, inhibe la inflamación (mediante la inhibición de Fosfolipasa A2), disminuye la coagulación de las plaquetas y por lo tanto también la aparición de coágulos y mejora la función celular de manera generalizada.
- Q10 también (y sobre todo) juega un papel extremadamente importante aquí (Singh, 2000). Tras administrar un suplemento de 3 mg/ por kilo de peso corporal al día, Singh demostró que - en comparación con un grupo de control - en el grupo Q10 había notablemente menos plaquetas en la aorta, las plaquetas eran más pequeñas y había claramente menos potencial de inflamación.
Ejercicio físico
Y un último comentario: sin ejercicio físico no se logra el objetivo. Cada vez está más claro que
- El entrenamiento de los músculos (fuerza y volumen) mejora la reserva orgánica de TODOS los órganos del cuerpo, hasta una edad muy avanzada.
- El paseo podría ser la forma perfecta de entrenamiento, garantizando la resistencia, la capacidad de quemar de grasas en las mitocondrias y la elasticidad de los vasos. Pero siempre conforme al siguiente principio:
Durante suficiente tiempo (> 1 hora al día), despacio (< 2mmol/l ácido láctico) y con mucha alegría.










tran
10/07/2010 a las 17:53
saben q yo estoy preguntando una cosda y salen con otra estupifdos cochinadas no pongan