Terapia integral
El resultado de una terapia depende del acierto en el diagnóstico y en los factores etiológicos. Las intervenciones sintomáticas (anestésicos, Al NS, antidepresivos, etc.) en pacientes con FS, parecen ser poco significativas para el pronóstico. Sin embargo, las intervenciones integrales en los factores etiológicos ofrecen una mayor garantía para mejorar el pronóstico de pacientes con FS (Rossy 1999).
La recuperación de la producción de serotonina y/o la sensibilidad los receptores de serotonina y/o la neutralización de los anticuerpos contra la serotonina, es esencial en el tratamiento. Para conseguir este objetivo se deben regular todos los posibles factores que pueden tener una influencia directa o indirecta sobre el metabolismo de la serotonina.
No es preciso que todos los factores tratados en este artículo jueguen el mismo papel en todos los pacientes con FS; por eso, el tratamiento debe ser adaptado a cada paciente. Por ejemplo, si el paciente sufre hipoxia, se debe tratar la FS mejorando la hipoxia.
Para desarrollar una terapia individual se puede aplicar el método de la intervención de evaluación (vea la il.9).
Después de averiguar la presencia de FS, se ejecuta una investigación etiológica. Puede ser necesario ejecutar un análisis de sangre para determinar la presencia de metales pesados, carencia de micronutrientes, etc.
A continuación, se crea una terapia de evaluación basada en factores etiológicos, y si funciona, se puede concluir que la hipótesis es tesis. El resultado negativo exige un nuevo análisis del problema.

Se ha comprobado el valor de una serie de intervenciones con carácter general:
1.Saneamiento intestinal
de este sistema dependen de la nutriciOn (Dr. van Dam, 1999), del nivel de estres, del ejercicio fisico y de ciertas caracteristicas de la personalidad del paciente (Raj 1996).Saneamiento intestinal
El trastorno del metabolismo de serotonina en pacientes con FS, posiblemente empieza en el intestino, y más específicamente, en el ENS. Las condiciones óptimas
de este sistema dependen de la nutrición (Dr. van Dam, 1999), del nivel de estrés, del ejercicio físico y de ciertas características de la personalidad del paciente (Raj 1996).
La alimentación óptima para pacientes con FS está libre o es pobre en alérgenos, hasta que la hipersensibilidad a estos nutrientes haya desaparecido (Rowe 1959, Edwards 1998). Los pacientes con FS sufren, sobre todo, una hipersensibilidad a alimentos del grupo de las solanáceas (Childers 1993), alimentos ricos en aminas, como cerdo, chocolate, cítricos, etc. (Werbach 1999) y azúcares refinados (Adler 1999).
La nutrición de un paciente con FS debe contener verduras, frutas y pescado fresco en abundancia. Otras fuentes de proteínas pueden ser las legumbres, los huevos, si no existe hipersensibilidad, y los derivados de soja.
La recuperación de la flora intestinal se puede conseguir usando pre- y probióticos a la vez (Dr. van Dam 1999). Los prebióticos preparan el intestino y favorecen la colonización de una flora intestinal sana; son, por ejemplo, alimentos fermentados como choucrout, zanahorias o yogur de cabra. Los probióticos son suplementos nutritivos que contienen colonias de bacterias intestinales beneficiosas para la flora intestinal.
El posible daño intestinal por un aumento de sutancia P y NO en pacientes con FS, debe considerarse en todos los casos de FS; la modulación del NO con nutrientes ricos en enzimas antioxidantes (superóxido dismutasa y glutatión peroxidasa), como los brotes de semillas de soja, y con un suplemento nutritivo que contenga estas enzimas, se hace imprescindible para obtener un resultado positivo en el tratamiento integral.
2.Regulación de serotonina
- L-triptófano
La serotonina se genera a partir del L-triptófano (vea la il. 3). El L-triptófano es un aminoácido esencial y puede ser usado en el tratamiento de la FS, siendo la cantidad necesaria de 500 a 4000 mg/día. El suplemento nutritivo debe contener las coenzimas que faciliten la producción de serotonina, vitamina C, vitamina B6, etc.
Es recomendable tomar el L-Triptófano fuera de las comidas, antes de dormir, por ejemplo, para evitar la competencia con otros aminoácidos y facilitar, así, su absorción.
- S-Adenosil metionina (SAMe)
El SAMe, "un supernutriente" (Lieber 1993), puede ser la sustancia clave en la patología de FS (Benedetto 1993). Todos los síntomas de FS pueden ser justificados por la carencia de SAMe. La falta de producción de serotonina puede ser causada por una carencia de SAMe, aunque también la formación de anticuerpos por un error en el ADN (hipometilitation molecular misreading).
Por eso, el uso del SAMe se ha extendido como "supernutriente" y es parte del tratamiento básico en pacientes con FS.
El protocolo descrito por Benedetto (1993) y Jacobsen (1991) es el siguiente:
6 semanas 2 - 4 x 200 mg SAMe al día
6 semanas 1 - 2 x 200 mg SAMe al día
Continuar según necesidad
Los efectos positivos del SAMe pueden tardar en llegar hasta 6 semanas; su éxito depende de la fidelidad del paciente al tratamiento.
Los pacientes que son tratados con SAMe pueden generar una mayor cantidad de homocisteína (HC), una sustancia neurotóxica. La HC puede ser reconvertida en cisteína (esencial) gracias a las vitaminas B3 y B6. Para asegurar la ingesta de suficiente B3 y B6 se puede tomar un buen multivitamínico o, en casos extremos, un complejo de vitamina B.
- Magnesio
Romano et al. (1994) comprobó el efecto positivo de megacantidades de magnesio en pacientes con FS. Después de unas semanas de tratamiento, se pudo observar una mejoría en los niveles de serotonina, una disminución de los dolores generalizados y una mejoría espectacular de la fatiga.
Las intervenciones con magnesio funcionan, sobre todo, en pacientes que no desarrollan diarrea cuando toman magnesio, ya que, parece ser que el efecto laxante del magnesio se produce solamente cuando hay saturación de magnesio.
El protocolo de terapia con magnesio descrito por Romano es:
6 semanas 3 x 150 - 250 mg de magnesio/día
Continuar Según necesidad
Es aconsejable aumentar la ingesta de magnesio en la nutrición habitual con alimentos ricos que lo contengan, como por ejemplo, verduras de hoja verde, legumbres, tofu, frutos secos y todo tipo de semillas.
¡El pescado, los lácteos y la carne son fuentes muy pobres de magnesio!
- Hierro y vitamina C
El hierro y la vitamina C son coenzimas esenciales en la producción de serotonina/melatonina. Se han efectuado estudios sobre la influencia de estas sustancias en pacientes con FS y se puede deducir, a partir de informaciones epidemiológicas, que pueden jugar un papel, más o menos determinante, en la curación de estos pacientes.
Por eso, es aconsejable aumentar en la alimentación nutrientes ricos en Fe y en vitamina C, como coles, frutas, espinacas y carne de caza. Se debe suplementar hierro sólo cuando haya una carencia absoluta (anemia ferropénica) y vitamina C, casi siempre.
3. Terapia de movimiento/Fisioterapia
Gowans et al. (1999) investigaron el efecto de la fisioterapia en pacientes con FS. El entrenamiento leve aeróbico y las pesas se perfilaban como las intervenciones más efectivas en FS. El masaje o la electroterapia no parecen ser efectivas.
Una parte esencial del tratamiento pacientes con FS en Israel (Russell 1992), donde se conoce un porcentaje de reincorporación al trabajo de casi el 100%, es la terapia de movimiento. El programa debe ser desarrollado según la condición del paciente y no debe ser determinado por el dolor como referencia (por los efectos condicionantes, Gifford 1998).
4. Intervenciones psicoterapéuticas
Strobel et al. (1998) determinó que el pronóstico en pacientes con FS mejoraba significativamente con:
• Información exhaustiva de la patología
• Ejercicios de relajación
• Yoga
• Tratamiento psicosocial
Un factor psicoemocional que puede afectar negativamente al pronóstico de un paciente con FS es el fatalismo, factor que cronifica la patología (Gifford 1998). La información real sobre la patología y la predicción sobre ciertas intervenciones ("si Usted deja de tomar café, puede que le duele la cabeza los primeros dias") mejoran el pronóstico en el desarrollo de la patología (Pruimboom 1998).
La meta final de las intervenciones psicoemocionales podría ser establecer unos objetivos de vida concretos, objetivos que crean energía (Cuevas, 2000).
Se puede establecer un objetivo concreto en cualquier nivel de la vida (personal, intelectual, familiar, profesional, etc.) y siempre apelando a los deseos del paciente. Establecer objetivos a corto plazo, a mediano plazo y a largo plazo disminuye los dolores y aumenta la vitalidad en pacientes con FS (Tewes 1996). Se supone que una de las razones del hecho de que en Israel se reincorporen tantos pacientes con FS al mercado laboral, es el valor social que se le atribuye a las personas que trabajan.
Algunos estudios muy recientes tratan sobre la influencia de diferencias estables en la personalidad de una persona (Segerstrom 2001). Factores como, por ejemplo, la lateralización hemisférica (Davidson 1998, Rogers 2001), situaciones de hipo o hiperarousal (hipo-hipervigilancia, Strien 2000), la preocupación excesiva (Segerstrom) o la falta de apoyo social, pueden influir directamente en la actividad inmunológica de una persona.
Los pacientes con FS parecen tener una situación hipoarousal con hiperergia (sistema inmunológico desfrenado y tendente a reacciones pro-inflamatorias), como consecuencia (Rogers 2001). Si se mide la actividad cerebral, se registra hipoactividad, sobre todo, en el lóbulo parietal del hemisferio derecho. Esta misma hipoactividad se mide también en pacientes con enfermedades como artritis reumatoide, síndrome de fatiga crónica y síndrome de estrés postraumático, enfermedades todas, en las que el sistema inmunológico está desfrenado, o sea, en situación de hiperergia (Rogers 2001).
Las intervenciones cerebrales, para la modulación inmunológica, pueden variar, desde la estimulación de la cadena hipotálamo-hipófisis-adrenalina (por ejemplo, con el uso de L-tirosina, vea il. 3) hasta el uso de gafas de Schiffer. Este neuropsicólogo, basándose en el hecho de que los ojos se proyectan cruzados en el cerebro, describió en su libro "Of Two Minds" en 1998, la forma de estimular, por ejemplo el lóbulo parietal del hemisferio derecho. Con este fin, se utilizan unas gafas que sólo dejan abierto el campo de un ojo. Para estimular el hemisferio derecho, se tapa el ojo derecho y la parte derecha del ojo izquierdo, de forma que el paciente sólo pueda ver el campo del ojo izquierdo.
5. Otras intervenciones
Cada paciente es un mundo aparte. Por eso, puede haber en cada caso otros factores de riesgo añadidos. Las intervenciones de metales pesados, las alergias, las intolerancias, el uso crónico de medicamentos (antibióticos, antidepresivos, corticoides, la píldora anticonceptiva, etc.), las carencias de nutrientes (vitamina E, etc.) deben ser reconocidas y tratadas cuando tengan valor clínico.
La tabla 5 muestra las intervenciones nutricionales y la intervenciones en el caso de un paciente con alergia y/o hipersensibilidad a PAF; la intervención debe ser pobre en fuentes de ácido araquidónico (cerdo, pollo, leche, etc.), no puede contener conservantes ni colorantes y precisa ser rica en alimentos vegetales. La intervenciones para neutralizar el PAF es muy específica, con magnesio, selenio e inmunomoduladores como E. Púrpura, sustancias con un efecto sustancio-específico.










