Introducción
Lo imaginamos así: Nace un bebé y poco tiempo después, período en que solamente la madre suele encontrar a su bebé muy bonito (un efecto debido a la hormona
oxitocina, responsable de la integración social), los amigos y familiares irradian al ver al recién nacido.

Sin embargo, hace sólo tres generaciones fue totalmente diferente: nacieron muchos más bebés y fallecieron más. Actualmente el número de nacimientos en los Países Bajos es solamente de 1,4 hijos por pareja (en Alemania solamente 0,7 hijo), mientras que alrededor del año 1920 esta cifra alcanzó más de 8 hijos. No obstante, en la época era normal que solamente alrededor de la mitad alcanzara la edad de quince años. La mujer ya era madre a la edad de 20 años aproximadamente, ahora más bien alrededor de 30 años de edad. Por consiguiente, apenas existe presión de reproducción. Es un principio de la vida que la cantidad de descendientes disminuye cuando hay exceso de alimentación y cuando apenas existen peligros naturales.
Además, en tal fase evolucionaria, la relación del número de hombres y mujeres se mueve a favor de la mujer. Se ha alcanzado aparentemente una cumbre evolucionaria y ésta se consolida, ya que nacen más mujeres.
Sería más sensato tener más hijos. Mc Ardle (2006) demuestra que el número de hijos que un hombre o una mujer tiene está en relación lineal a la expectativa de vida. La expectativa de vida de los padres aumenta con 0,23 año por hijo que ha sido engendrado por él y ello a pesar del número de hijos. En el caso de las madres la situación es un poco diferente: también la expectativa de la madre aumenta con 0,32 año por hijo nacido, pero con un máximo de "solamente" catorce hijos.
El índice de natalidad en Europa tiene como consecuencia que la población de muchos países envejece. La imagen 2 deja ver el próximo futuro en el mundo. Destaca que el envejecimiento como se halla en Europa no existe en gran parte del llamado tercer mundo.

La elección de tener un hijo, se ha vuelto por varias razones en una elección consciente. Para muchas personas la planificación familiar y el impedimento de un embarazo no deseado es una cosa normal de la vida.
Precisamente el hecho de que la edad óptima para tener hijos se sitúa más bien en los años jóvenes de la vida, al comenzar unos cinco años después de la menarquía, hace
incrementar el número de los llamados nacimientos de riesgo. A medida que el óvulo está sometido a la influencia de entre otros los radicales libres, el riesgo de errores cromosomales incrementa. Un comunicado personal del doctor Monros de la universidad de Barcelona, quien investiga los factores etiológicos del síndrome de Down, ha aclarado que el número de hijos con esta trisomía del cromosoma 21 (trisomías de otros cromosomas en principio no son viables) aumenta 23 veces comparando madres de 40 años con madres de 20 años. Otro trastorno, también relacionado con "sobrevivir" al nivel de los cromosomas, es el llamado "síndrome de X frágil". El síndrome de X frágil está asociado a un defecto en la formación de una parte del cromosoma X por lo que cierto gen puede volverse demasiado activo. Sus
consecuencias pueden ser retraso mental, epilepsia, afasia/dislexia e incluso esquizofrenia (Pruimboom 2001).









