Consejos para la operación bikini
Un régimen de bajo contenido graso, basado en la combinación de alimentos y controlando calorías puede ayudarnos a seguir una alimentación mas sana, pero los basados en una reducción exagerada de la cantidad de calorías pueden ocasionar cambios importantes en el metabolismo afectando seriamente nuestra salud como por ejemplo causando hipertensión, trastornos alimenticios, enfermedades cardiacas, además de deshidratarnos y causar problemas de desnutrición.
Las dietas que se basan en una pérdida rápida de peso, solo funcionan temporalmente, de hecho las personas que aumentan de peso y luego lo pierden varias veces y de forma cíclica suelen acabar ganando todavía más kilos de los que tenían inicialmente.
Es alarmante el gran número de personas que consideran que los regimenes de choque ayudan a perder peso, reduciendo al máximo la ingesta de calorías, e incluso utilizando inhibidores del apetito, diuréticos y purgantes de forma desmesurada.
Este cambio brusco hace reaccionar al cuerpo ralentizando su metabolismo con el fin de utilizar menos calorías y de un modo más eficaz, e intentando almacenar la grasa en lugar de perderla. Por esta razón la persona precisa comer menos para mantener un peso estable, de modo que cada vez es más propensa a engordar.
Cuando conseguimos un régimen de choque acabamos pensando un poco más que antes de iniciarlo, por lo que volvemos a ponernos a régimen, un fenómeno que se conoce como efecto yo-yo. Al principio se puede perder muchos kilos, pero la mayor parte de dicho peso son líquidos. Tan pronto como se empieza a comer de forma normal, se recuperan los fluidos y también los kilos. Los regímenes de choque suelen aportar una cantidad pequeña de vitaminas, minerales y oligoelementos, por lo que se puede causar problemas de salud.
Al presentar sobrepeso y realizando una alimentación sana y balanceada, el ritmo de pérdida de peso debe ser entre 0.5 kg a 1 kg semanal, es decir, entre 2 a 4 kg al mes.









