Punción Seca Vs Tratamientos Más Conservadores

Yo entiendo que no es plato de buen gusto un pinchazo donde más nos duele, pero ¿por qué si hay otras formas de tratar mi lesión, el fisio me propone hacer punción seca?

Para llegar a este punto primero vamos a tratar de explicaros qué son los puntos gatillo, que al fin y al cabo son el objetivo de la punción.

Un punto gatillo miofascial se define como una zona de hiperirritabilidad dentro de una banda tensa de un músculo y que presenta dolor referido. Pero para que todos lo podamos entender, es el punto de cortocircuito que existe entre el nervio y el músculo, lo que provoca que la región muscular se encuentre como en una contracción prolongada, lo cual causa dolor local y a distancia (como las cefaleas tensionales, por ejemplo), hormigueos, debilidad muscular…

Entonces, ¿cómo funciona la aguja dentro de mi cuerpo?

Lo primero, aclarar que el nombre de “punción seca” hace hincapié en que no se introduce ningún tipo de suero ni fármaco, sino que se emplea tan sólo por su efecto mecánico. Las agujas utilizadas son muy similares a las de acupuntura, si bien el grosor va a depender bastante de la habilidad y preferencias de cada profesional y la longitud de la profundidad a la que se encuentra el punto gatillo que queremos alcanzar.

La técnica consiste en la introducción de la aguja dentro de la banda tensa y del punto gatillo, y se va moviendo hacia dentro y hacia fuera en busca de respuestas del cuerpo (principalmente dolor local, a distancia o contracciones musculares). Con esto, lo que se consigue es ir “desconectando cables que están en cortocircuito”, es decir, eliminando placas motoras disfuncionales, de manera que una vez pasado el periodo inflamatorio (unos tres días), esas uniones se regeneran de nuevo pero de una forma sana.

¿Existen alternativas a la punción seca?

Sí, siempre. Masaje, estiramientos, aplicación de calor o frío, Ultrasonidos, compresión isquémica…, son muchos los recursos al alcance del fisioterapeuta para abordar esta lesión.

Entonces, ¿por qué pinchar? Básicamente, porque es una técnica mucho más efectiva y de resultados más inmediatos. Por lo menos en mi caso, intento no utilizarla como técnica de primera elección si creo que con otras técnicas el resultado va a ser igualmente bueno; pero cuando las otras técnicas no terminan de ser efectivas, o cuando el músculo es muy profundo y/o poco accesible con las manos, prefiero introducir la aguja, ya que es mucho más precisa y atraviesa la musculatura más superficial que me impide llegar bien con los dedos al objetivo.

También me ha resultado muy efectiva en casos de gran hipersensibilidad o dolor a nivel cutáneo (efecto de las lesiones musculares que había debajo), donde era muy complicado realizar un tratamiento manual debido a los dolores que estos provocaban. Introdujimos aguja, eliminamos puntos gatillo, y la sensibilidad disminuyó y se hizo posible empezar a trabajar con tratamientos más conservadores.

También es muy efectiva en pacientes neurológicos. Todos habéis oído hablar de los tratamientos con toxina botulínica en parálisis cerebral, tras un ictus u otros casos de espasticidad muscular.

Ésta se emplea porque inhibe la acción muscular, lo que hace que el músculo se relaje y facilite un buen apoyo del talón (esencial para caminar) o abrir la palma de la mano (imprescindible para las actividades de la vida diaria). Pues cada vez más se tiende a emplear la punción seca en estos casos, con el fin de evitar intoxicar el cuerpo con tanta introducción de toxina. Son casos en los que el resto de técnicas de fisioterapia empleadas actúan con más lentitud y poca eficacia. Sin embargo, una vez consigues relajar esa musculatura espástica, es más fácil trabajar la bipedestación, la marcha, la movilidad de brazo y mano…

Por último, otros casos en los que funciona muy bien la punción seca en comparación con otro tipo de técnicas de terapia física, es en músculos que se encuentran inhibidos a causa de estos puntos gatillos. Igual que hay ciertos músculos que cuando se lesionan tienden al hipertono, a tensarse, acortarse y “agarrotarse”, hay otros que por su naturaleza tienen tendencia a la inhibición. Esto es algo muy típico en musculatura postural.

Pero el ejemplo que os vengo a describir es mucho más vistoso: condropatía rotuliana (lesión del cartílago de la rótula) causada por un desequilibrio de vasto externo (acortado) y vasto interno (inhibido).

Si bien el fortalecimiento muscular de todo el cuádriceps es clave en el tratamiento de esta patología, eliminar los puntos gatillos del vasto interno provoca una activación súbita de esta musculatura, lo que facilita la ejercitación activa contra resistencia y mejora notablemente la sintomatología (dolor, principalmente). ¿Se puede lograr este efecto con otras técnicas? Sí, pero es mucho más lento y requiere más constancia. La punción seca nos aporta un efecto más inmediato en este aspecto, que debe ser aprovechado además para avanzar en el tratamiento a unas fases más activas por parte del paciente.

Conclusión:

SIEMPRE hay alternativas a la punción seca. Si te da miedo, o simplemente no quieres que te la realicen, no pasa nada, los fisios contamos con un amplio abanico de técnicas que podemos emplear. Pero sí que es cierto que, si bien hay muchos casos que se pueden tratar muy bien con métodos más tradicionales, la punción seca convierte el tratamiento de otros tipos de lesiones en un proceso más activo, más rápido y más funcional. Confía en el criterio de tu profesional sanitario.

 

Artículo escrito por: Débora Uría Rivas
Fisioterapeuta en Clínica Axis (Fuenlabrada)

https://clinicaaxisfuenlabrada.com/

 

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